06/03/2026 - Edición Nº1123

Entretenimiento

Brasil

Wagner Moura y una realidad similar a la de Argentina: los acusan de quedarse con fondos públicos

04/03/2026 | Con el éxito de El agente secreto no tardaron en aparecer los que “demonizan” a los artistas.



El éxito internacional de la película El agente secreto ha vuelto a poner al cine brasileño al centro de la escena global, pero también ha reactivado una polarización política que resuena con fuerza en toda la región. Según un reciente informe de The Hollywood Reporter, la industria cinematográfica de Brasil atraviesa una etapa de reconstrucción tras años de estancamiento. 

El protagonista del filme, Wagner Moura, ha denunciado una campaña de desprestigio que busca "demonizar" a los artistas, una narrativa que guarda similitudes con debates actuales en Argentina. El actor señaló que sectores de la extrema derecha son sumamente eficaces en instalar discursos de odio en plataformas digitales. Según explicó a la publicación estadounidense, en redes sociales abundan creadores de contenido que sostienen que él y el director Kleber Mendonça Filho son parte de un grupo que lucra indebidamente con los recursos del Estado.

La película se financió principalmente a través de fondos públicos, destacando el Fundo Setorial do Audiovisual (FSA) gestionado por la Ancine, con unos 1.4 millones de dólares. También utilizó incentivos fiscales de la Ley del Audiovisual (cerca de medio millón más), además de haber contado con dinero extranjero, siendo una coproducción internacional.

Ante estas acusaciones de apropiación de fondos públicos, Moura se mostró profundamente afectado por la viralización de estas teorías. "Realmente me rompe el corazón ver que estas narrativas despeguen. La gente realmente se cree eso", afirmó el actor. Claramente, un ataque no es solo personal, sino que busca socavar el sistema de fomento que permite la existencia de un cine nacional independiente.

"En la Constitución brasileña está escrito que el gobierno tiene que proporcionar cultura al pueblo", recordó Moura, subrayando que el apoyo estatal es un derecho ciudadano y no un privilegio para pocos. Por su parte, el director Mendonça Filho celebró el retorno a un esquema de inversión pública para la expresión artística y la distribución, un lugar del que considera que la industria "nunca debería haberse ido", en alusión a lo que fue la gestión de Jair Bolsonaro.

El contexto político es clave para entender esta disputa, ya que la industria viene de un periodo de fuerte censura y desmantelamiento institucional entre 2019 y 2022. El productor Rodrigo Teixeira, nominado al Oscar, destacó que lo que se construyó durante dos décadas fue destruido en apenas cuatro años, y que la recuperación actual es notable. Directores como Walter Salles sostienen que películas de este calibre, que revisitan las heridas de la dictadura militar de los años 70, habrían sido imposibles de filmar durante el mandato anterior debido a las restricciones ideológicas.

A pesar de las críticas y el clima de confrontación, Moura encuentra en el orgullo del público brasileño la motivación necesaria para continuar su labor artística tras más de una década sin filmar en su tierra natal. El actor destacó cómo el cine construye identidad y autoestima en la población, especialmente cuando los ciudadanos se ven reflejados en la pantalla. Al observar las muestras de afecto y orgullo de la gente, el protagonista concluyó: "Me hace decir: 'Está bien, a la mierda. Seguiré luchando por esto'".