El diputado nacional Miguel Ángel Pichetto confirmó que mantuvo una reunión con la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner y que coincidieron en la “necesidad” de construir un frente nacional de cara a las elecciones de 2027. La referencia que utilizó no fue menor: “algo parecido a lo que construyó Lula da Silva para enfrentar a Jair Bolsonaro en Brasil”.
El encuentro se realizó en el domicilio de la exmandataria, donde cumple prisión domiciliaria. Según relató el propio Pichetto, fue una conversación “fraternal”, centrada en el presente y el futuro. Subrayó que hacía más de diez años que no se reunía con la actual titular del PJ nacional, pese a haber compartido dos décadas de trabajo político.
El jefe del bloque Encuentro Federal planteó que el nuevo armado debería convocar “a todos los partidos democráticos del centro nacional” y confluir en un programa “capitalista y productivo”. Marcó distancia de lo que definió como “un esquema viejo de intervencionismo” y cuestionó la idea de un Estado omnipresente.
Pichetto habló de previsibilidad para inversores y agentes económicos y advirtió que no pueden impulsarse medidas que generen saltos abruptos en variables sensibles, como el tipo de cambio. La definición no es casual: busca ubicar al peronismo en un espacio de racionalidad económica frente a la volatilidad y, al mismo tiempo, diferenciarlo del discurso libertario.
El diputado también pidió un “debate profundo” dentro del peronismo, evocando la renovación de los años ‘80 encabezada por Antonio Cafiero, Carlos Menem, José Manuel de la Sota y Carlos Grosso, cuando el partido dejó atrás la etapa autoritaria y se consolidó como fuerza plenamente democrática.
El mensaje es doble. Por un lado, intenta correr al peronismo del eje puramente identitario y llevarlo hacia un acuerdo amplio de centro. Por otro, abre una discusión interna sobre liderazgo y programa en un espacio todavía atravesado por tensiones.
En un escenario donde el presidente Javier Milei domina la agenda con un discurso disruptivo, Pichetto plantea una alternativa que combine defensa de la industria nacional con reglas claras de mercado. El interrogante es si esa síntesis es viable en un peronismo que aún debate su rumbo y su conducción.