Efectivos policiales de Santa Fe interceptaron un camión en la ruta nacional 34 durante un operativo de control vial de rutina. Al inspeccionar la carga, los agentes descubrieron que el vehículo transportaba más de 500 animales silvestres en condiciones de hacinamiento.
El cargamento ilegal tenía como destino final la provincia de Buenos Aires. Según informaron las autoridades, los ejemplares eran trasladados sin ningún tipo de documentación legal, violando todas las normativas vigentes sobre la protección de fauna silvestre en el territorio nacional.

Entre los animales rescatados se encontraban decenas de tortugas y diversas especies de aves autóctonas. Las autoridades destacaron que este tipo de actividades no solo atenta contra la biodiversidad, sino que también representa un grave riesgo sanitario para la población.
Uno de los hallazgos más alarmantes fue la presencia de más de cien ejemplares de loro hablador (Amazona aestiva). Esta especie tiene su captura y comercialización terminantemente prohibida, debido a la presión constante que sufre por parte de las redes de tráfico ilegal.
Tras el operativo, todos los ejemplares fueron derivados al Centro de Rescate "La Esmeralda", ubicado en la provincia de Santa Fe. Allí iniciarán una cuarentena obligatoria bajo supervisión veterinaria para evaluar su estado de salud antes de una posible liberación. Especialistas del centro determinarán si los animales están aptos para ser reinsertados en sus hábitats naturales. Muchos de estos ejemplares suelen llegar con altos niveles de estrés y deshidratación debido a las precarias condiciones de traslado.

Finalmente, el Ministerio de Ambiente recordó que el tráfico de fauna es uno de los delitos ambientales más lucrativos del mundo. Instaron a la ciudadanía a no comprar animales silvestres y a denunciar estas prácticas para frenar el comercio ilegal.