La Federación de Obreros y Empleados Vitivinícolas y Afines (FOEVA) resolvió romper formalmente la negociación paritaria 2026. La medida se decidió luego de rechazar la propuesta salarial presentada por las cámaras empresariales en la última audiencia celebrada en la ciudad de Mendoza, ante la Secretaría de Trabajo de la Nación.
Como se recordará, el sector empresario ofreció a los bodegueros un incremento del 1% mensual durante seis meses y, para el sector viña, un 0,5% mensual en el mismo período.
Los gremialistas fueron contudentes al referirse a esta propuesta: "Además de ser insuficiente ha sido miserable frente al contexto económico actual”, afirmó Daniel Romero, secretario de Prensa de FOEVA. Y agregó que: “el ofrecimiento resulta inadmisible en el marco de la discusión salarial vigente”.
Tras el Plenario de Secretarios Generales, que se llevó a cabo el pasado 26 de febrero y fue ratificado ayer, FOEVA se declaró en libertad de acción y definió la ruptura de la paritaria, avanzando con una medida de fuerza concreta. En ese marco, el gremio convocó a un paro sin asistencia a los lugares de trabajo para este viernes 6 de marzo, "en defensa del poder adquisitivo de los trabajadores vitivinícolas y en reclamo de una propuesta salarial acorde a la realidad económica".
La Federación señaló que el escenario actual no los tomó por sorpresa.“Desde principio de año, el sector empresario quiere instalar la idea de una crisis profunda en la actividad. Nosotros entendemos que hay dificultades, pero no aceptamos que se utilice ese argumento para condicionar la discusión paritaria y de cosecha”, remarcó Romero.
En esa línea, el gremio advirtió que la instalación de escenarios alarmistas suele coincidir con el inicio de las negociaciones salariales, con el objetivo de limitar los reclamos de recomposición salarial. “Cuando se habla livianamente de crisis, lo que muchas veces se busca es justificar la falta de voluntad para pagar salarios dignos a los trabajadores y trabajadoras del sector”, analizaron.
Si bien reconocieron dificultades asociadas a la caída del consumo interno y al contexto económico general, o situaciones puntuales en algunas empresas, el gremio sostuvo que esos factores no constituyen una crisis estructural ni justifican un clima de incertidumbre generalizada.
Desde la organización sindical advirtieron, además, que este tipo de discursos reaparecen de manera recurrente en esta etapa del año, en la previa de las negociaciones paritarias. En ese marco, señalaron que los discursos alarmistas suelen formar parte del “folclore de la cosecha” y apuntaron contra intentos empresariales de condicionar la discusión salarial del sector.