05/03/2026 - Edición Nº1122

Policiales

¿Planeaban un ataque contra Pullaro?

El arsenal que dormía bajo tierra: fusiles de guerra enterrados y una trama que apunta a narcos de alto perfil

05/03/2026 | La policía halló en Roldán un importante depósito clandestino de armas oculto bajo tierra. Entre el armamento secuestrado hay fusiles de guerra, pistolas y más de 800 cartuchos.



Un terreno aparentemente común de la ciudad santafesina de Roldán escondía bajo tierra un arsenal que, según los investigadores, estaba destinado a operaciones violentas de organizaciones criminales vinculadas al narcotráfico en el Gran Rosario. El hallazgo se produjo en el marco de una investigación dirigida a desarticular estructuras que responden a presos considerados de “alto perfil”.

Las armas estaban enterradas dentro de tachos plásticos y habían sido ocultadas de manera deliberada para evitar su detección. El lugar fue localizado tras tareas de inteligencia que apuntaban a un posible depósito clandestino utilizado por grupos mafiosos.

Cuando los efectivos ingresaron al predio, encontraron un terreno delimitado por cuatro tapiales y un portón. Vecinos del lugar indicaron que esas paredes fueron levantadas aproximadamente hace un año, un dato que ahora forma parte del análisis de los investigadores.

La búsqueda del arsenal requirió el uso de detectores de metales para ubicar el punto exacto donde estaban enterradas las armas. Una vez localizado el lugar, fue necesario utilizar maquinaria pesada y retroexcavadoras para extraer los recipientes en los que había sido ocultado el armamento.

El operativo permitió recuperar un importante número de armas de fuego y municiones. Entre el material secuestrado había pistolas calibre 9 milímetros, seis pistolas adicionales, escopetas, cuatro fusiles y más de 800 cartuchos.

Uno de los fusiles encontrados es del tipo AK-47, considerado armamento de guerra por su potencia y su capacidad de fuego.

Los investigadores sostienen que el arsenal pertenecía a una banda que responde a detenidos alojados en el módulo de máxima seguridad de la cárcel de Piñero. En ese sector se encuentran presos de alta peligrosidad, entre ellos narcotraficantes y sicarios.

Ese grupo de internos tiene un régimen de control más estricto que el resto de la población carcelaria. Las requisas son permanentes, no tienen visitas íntimas y el contacto con familiares o abogados se realiza a través de un vidrio. Además, el penal cuenta con inhibidores de señal para impedir el uso de teléfonos celulares.

Más de 400 detenidos fueron trasladados a esos módulos especiales y la investigación intenta determinar qué vínculos mantenían con la estructura criminal que ocultaba el armamento.

Una de las hipótesis que surgió durante la pesquisa sostiene que las armas podrían haber sido destinadas a un ataque contra el gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro.

Mientras continúan las tareas para identificar a los responsables de ocultar el arsenal, el hallazgo expuso la dimensión del poder de fuego que las organizaciones criminales buscan mantener disponible en la región.