El 7 de marzo de 2006 la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires tomó una decisión inédita en la política argentina: destituyó al entonces jefe de Gobierno porteño Aníbal Ibarra por “mal desempeño de sus funciones” en relación con la tragedia ocurrida en el boliche República Cromañón.
La votación puso fin al proceso de juicio político iniciado tras el incendio del 30 de diciembre de 2004, en el que murieron 194 personas. Con diez votos a favor —el mínimo necesario—, la Sala Juzgadora resolvió apartarlo del cargo, aunque sin inhabilitarlo para ejercer funciones públicas.
La destitución de Ibarra fue la principal consecuencia política del incendio ocurrido durante un recital en el local bailable República Cromañón, ubicado en el barrio porteño de Balvanera.
La tragedia dejó 194 muertos y cientos de heridos, convirtiéndose en una de las mayores catástrofes no naturales de la historia argentina. Desde los primeros días posteriores al incendio, familiares de las víctimas y distintos sectores políticos comenzaron a cuestionar el funcionamiento de los controles estatales sobre locales nocturnos.
Con el paso de los días, el foco de las críticas se trasladó hacia la administración porteña y hacia la responsabilidad política del jefe de Gobierno.
Tras meses de debate y de investigaciones legislativas, la Legislatura porteña avanzó con el proceso de juicio político contra Ibarra. Primero, la Sala Acusadora aprobó su enjuiciamiento, lo que derivó en su suspensión en el cargo y en la apertura del proceso ante la Sala Juzgadora.
El eje de la acusación fue el supuesto “mal desempeño de sus funciones”, especialmente en relación con las políticas de control y habilitación de locales nocturnos.
El proceso estuvo marcado por una fuerte tensión política y social. Durante gran parte de las audiencias, familiares de las víctimas siguieron las sesiones desde las gradas y reclamaron la destitución del jefe de Gobierno.

La sesión final del juicio político se desarrolló el 7 de marzo de 2006 y estuvo atravesada por un clima de máxima expectativa. La definición dependía de un número reducido de votos que aún no tenían una postura pública clara.
Finalmente, la Sala Juzgadora resolvió la destitución con 10 votos a favor, 4 por la absolución y una abstención, el número justo requerido para separarlo del cargo.
Entre quienes votaron por la destitución estuvieron legisladores vinculados al macrismo, al ARI, a sectores de izquierda y también el kirchnerista Helio Rebot, cuyo voto fue considerado determinante para inclinar la balanza. A partir del 2007, Rebot sería funcionario de Mauricio Macri y permaneció en Cambiemos/Juntos por el Cambio hasta el 2023. "Incorregiblemente Peronista y Republicano", se define en sus redes sociales actuales.
También resultó clave la decisión de la entonces legisladora radical Florencia Polimeni, que apoyó la destitución con un discurso crítico hacia la responsabilidad política del Ejecutivo porteño.
El último voto decisivo fue el del legislador zamorista Gerardo Romagnoli, quien terminó de sellar el resultado.

Durante la sesión, varios legisladores argumentaron que existieron irregularidades en los controles sobre el local bailable y cuestionaron la actuación del gobierno porteño en materia de inspecciones.
Rebot sostuvo en su intervención que durante el juicio político “quedaron acreditadas numerosas irregularidades que no tienen explicación” y remarcó que Cromañón “nunca fue inspeccionado” durante 2004, el año en que ocurrió el incendio.
Otros legisladores sostuvieron que, aun sin una responsabilidad directa en el hecho, el jefe de Gobierno tenía una responsabilidad política por el funcionamiento del sistema de control estatal.
Tras conocerse el resultado de la votación, Ibarra aceptó la decisión institucional aunque cuestionó el proceso político que llevó a su destitución.
“Algo falló”, expresó ante colaboradores y dirigentes que lo acompañaban en la Legislatura luego de la sesión.
El dirigente también anticipó que continuaría su carrera política y que buscaría revertir la decisión en la Justicia. “Vamos a seguir trabajando junto con la gente”, sostuvo ante su entorno.
Con la destitución de Ibarra, la conducción del Ejecutivo porteño quedó en manos del vicejefe de Gobierno, Jorge Telerman, quien asumió automáticamente el cargo. Quedó al frente de la administración porteña hasta las elecciones de 2007.
Así, la destitución de Ibarra fue un hecho sin precedentes en la historia institucional de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y uno de los casos más relevantes de juicio político contra un jefe de gobierno local en Argentina.