La escalada militar entre Estados Unidos e Irán ha provocado una nueva tensión diplomática entre Washington y Madrid. El Gobierno español ha rechazado permitir el uso de las bases militares de Rota y Morón, instalaciones clave para las operaciones del ejército estadounidense en el Mediterráneo y Oriente Medio.
La decisión ha generado críticas desde la Casa Blanca. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, llegó a calificar a España como un aliado “terrible” y advirtió de posibles represalias comerciales si Madrid mantiene su negativa a cooperar militarmente.
La polémica coincide además con la publicación de datos oficiales que revelan que España exportó a Irán más de 1,3 millones de euros en material sensible entre 2024 y el primer semestre de 2025, según las estadísticas de la Secretaría de Estado de Comercio.
El Gobierno de Pedro Sánchez ha defendido su postura apelando al respeto del derecho internacional y a la necesidad de buscar una solución diplomática al conflicto.
El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, ha reiterado que la posición del Ejecutivo “no ha cambiado ni una coma”. En la práctica, esto significa que España no participará en la ofensiva contra Irán ni permitirá que su territorio se utilice para apoyar ataques militares.
Esta decisión deja a España en una posición distinta a la de muchos aliados europeos, que no han puesto obstáculos al uso de bases militares o de su espacio aéreo por parte de Estados Unidos.
La posición del Gobierno de España se resume en cuatro palabras: NO a la guerra.
— Pedro Sánchez (@sanchezcastejon) March 4, 2026
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Los datos oficiales muestran que España exportó a Irán detonadores, materiales explosivos industriales, reactivos químicos utilizados en laboratorios y software de control técnico.
También se vendieron máquinas industriales de alta precisión, como equipos de mecanizado y herramientas utilizadas para fabricar piezas metálicas complejas.
Este tipo de productos se clasifican como “material de doble uso”, un término que se utiliza para describir tecnologías que tienen aplicaciones civiles —por ejemplo en la industria o la investigación— pero que también podrían utilizarse en proyectos militares o estratégicos.
Otro dato relevante es que más del 77 % de estas exportaciones se dirigieron a empresas públicas iraníes, es decir, compañías controladas por el Estado.
Pedro Sánchez ha llegado al extremo de provocar un conflicto con nuestros aliados para que el ruido tape sus crímenes y su corrupción. Y para recibir la palmadita de los ayatolás , de China y de Bildu.
— Santiago Abascal 🇪🇸 (@Santi_ABASCAL) March 5, 2026
Es una amenaza para España #Ponferrada #SentidoComún pic.twitter.com/X292t5HmiV
La negativa española a colaborar militarmente con Estados Unidos, sumada a estas exportaciones tecnológicas a Irán, ha generado preocupación en Washington.
En un contexto de creciente tensión en Oriente Medio, la crisis pone de relieve las divisiones dentro de Europa sobre cómo responder al conflicto y el riesgo de un mayor distanciamiento entre España y su principal aliado estratégico.
El presidente estadounidense, Donald Trump, llegó a advertir que Estados Unidos podría cortar el comercio con España si Madrid mantiene su postura. Sin embargo, una medida de ese tipo sería difícil de aplicar en la práctica debido a las normas del mercado común de la Unión Europea, que regulan las relaciones comerciales con terceros países.
No obstante, Washington sí dispone de otras herramientas de presión. Entre las medidas que se contemplan están la retirada de visados a determinados funcionarios españoles o restricciones en la venta de gas estadounidense, un recurso estratégico que Europa considera clave para garantizar el suministro energético en un contexto de crisis internacional o conflicto prolongado.