La visita del Inter Miami a la Casa Blanca para celebrar el título de la MLS 2025 se transformó en un evento repleto de momentos distendidos, pero uno en particular se robó todas las miradas.
Más allá de la recepción oficial a Lionel Messi y los elogios presidenciales, Rodrigo De Paul vivió una situación tan inesperada como divertida con Donald Trump, quien no dudó en destacar la estética del plantel con un comentario que rápidamente se hizo viral.
Durante su discurso, el mandatario repasó los logros del equipo y destacó el gol clave del "Motorcito" en la campaña. Al girarse para saludarlo con un apretón de manos, Trump lanzó una pregunta retórica que descolocó al auditorio: "¿No tienen jugadores feos en el Inter Miami?", soltó, provocando carcajadas generalizadas. De Paul, lejos de incomodarse, respondió con risas y un evidente sonrojo, aceptando el "piropo" presidencial con su característica soltura.
El encuentro tuvo como eje central el reconocimiento al capitán argentino. Trump, quien recibió al equipo en medio de un contexto internacional complejo por el conflicto en Medio Oriente, no escatimó elogios para el "10".
"Acá vinieron muchísimos grandes jugadores, pero no ganaron. Leo, vos viniste y ganaste. Viniste como el mejor del mundo, pagaron una fortuna y con toda esa presión ganaste, es impresionante", destacó el presidente.

Además, en un tono distendido, Trump zanjó el eterno debate futbolero ante la audiencia: "Messi es mejor que Pelé", afirmó, tras bromear sobre la admiración de su hijo Barron por Cristiano Ronaldo.
La ceremonia incluyó el intercambio de obsequios: Messi le entregó una pelota autografiada, mientras que el club le regaló una camiseta con el número 47 (en alusión a su presidencia) y un reloj Tudor de edición limitada.
Hubo también un momento para Javier Mascherano, actual DT del equipo de Florida. Trump se detuvo a saludarlo especialmente, calificándolo como un "entrenador fenomenal", reconociendo su labor al frente del grupo campeón.
La jornada en Washington dejó postales históricas: el fútbol y la política se cruzaron en un evento donde la "facha" de De Paul y la leyenda de Messi lograron, por un rato, distender la agenda de la Casa Blanca.