La investigación que derivó en la detención de un ciudadano colombiano en Rosario reveló un dato que ahora concentra la atención de los fiscales: el acusado mantenía contactos con presos alojados en la cárcel de Piñero, desde donde se sospecha que se organizaban maniobras vinculadas al tráfico de estupefacientes.
El sospechoso, identificado por sus iniciales V.S.A.F., de 33 años, conocido como “Colombianito” o “Nene”, fue imputado por tenencia de estupefacientes con fines de comercialización tras ser detenido el fin de semana pasado en un departamento del macrocentro rosarino, a pocas cuadras del Monumento a la Bandera.
La acusación fue presentada por el fiscal federal Matías Scilabra, titular de la Oficina de Narcocriminalidad de la Unidad Fiscal Rosario y de la PROCUNAR región NEA, junto con el fiscal coadyuvante Matías Mené, durante una audiencia ante el juez de Garantías Carlos Vera Barros, quien dispuso 180 días de prisión preventiva.

Durante la audiencia, la fiscalía explicó que parte de la investigación se originó a partir del análisis de información proveniente de una causa provincial y del estudio de teléfonos celulares secuestrados. De esos datos surgieron comunicaciones que lo vincularían con personas privadas de su libertad en la Unidad Penitenciaria N°11 de Piñero.
Según los investigadores, esas conversaciones sugerían la existencia de un esquema de provisión de estupefacientes organizado desde el interior de la cárcel, lo que permitió identificar domicilios y personas sobre las que luego se dispusieron tareas de vigilancia.
A partir de esos seguimientos, los agentes establecieron los movimientos del acusado y detectaron dos viviendas vinculadas con él en Rosario, donde finalmente se realizaron allanamientos a cargo de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA).
En uno de esos domicilios, ubicado en Oliden al 4200, los investigadores secuestraron 1.156 gramos de cocaína, incluida una pieza rectangular de más de un kilo con el sello en bajorrelieve del logo Rolex.
En ese mismo lugar también se incautaron una balanza de precisión, dos pistolas —marcas Taurus y Glock— y 266 municiones de distintos calibres.
En tanto, en el departamento donde el sospechoso residía, situado en avenida Belgrano al 900, los agentes encontraron 6 gramos de marihuana, 10 gramos de éxtasis, 215 gramos de ketamina, 4 gramos de cocaína y semillas de cannabis, elementos que, según la fiscalía, evidencian la comercialización de distintas sustancias.
Los fiscales también incorporaron intervenciones telefónicas, informes de inteligencia y registros de transferencias de dinero a través de Western Union, con envíos hacia países como Bolivia, Colombia y Costa Rica.
Durante la audiencia se reprodujeron algunos diálogos interceptados al acusado. En uno de ellos afirmaba: “No salgo de mi casa... no puedo confiar en nadie”, mientras que en otro se quejaba de su situación al decir: “Yo con plata encerrado en una maldita casa”.
Para el Ministerio Público Fiscal, el volumen de droga secuestrada, la diversidad de sustancias, la presencia de armas y los elementos utilizados para el fraccionamiento constituyen indicios claros de una actividad destinada a la venta de estupefacientes.
Además, los fiscales remarcaron el riesgo de fuga, ya que el imputado había sido expulsado del país en 2023 luego de cumplir una condena por narcotráfico, pero posteriormente reingresó de manera clandestina.
Ese antecedente se remonta a mayo de 2021, cuando el Tribunal Oral en lo Criminal Federal N°1 de Rosario lo condenó por tenencia de estupefacientes con fines de comercialización. Esa pena fue unificada con otra condena provincial por portación de armas y quedó fijada en cinco años de prisión.
Tras cumplir la condena, fue deportado en octubre de 2023, aunque regresó al país por pasos no habilitados y volvió a establecerse en Rosario hasta su reciente detención.
La investigación continúa para determinar el alcance de sus vínculos con internos de la cárcel de Piñero y el posible rol que esos contactos habrían tenido en la distribución de drogas en la ciudad.