La tensión en Medio Oriente volvió a escalar con fuerza. Israel intensificó sus bombardeos sobre el sur del Líbano y los suburbios del sur de Beirut, zonas donde tiene fuerte presencia el movimiento chií Hezbollah, mientras el ejército israelí ordenó a los civiles abandonar varios barrios ante la inminencia de nuevos ataques.
Las advertencias provocaron escenas de pánico y un éxodo masivo en la capital libanesa. Miles de familias salieron de sus casas apresuradamente, muchas con lo puesto, mientras largas filas de autos intentaban abandonar los barrios señalados como posibles objetivos. En algunos sectores se escucharon disparos al aire y mensajes por altavoces para acelerar la evacuación.

Los ataques forman parte de una nueva fase del enfrentamiento entre Israel y Hezbollah, que se intensificó en los últimos días tras una serie de lanzamientos de misiles y drones desde territorio libanés hacia Israel. El ejército israelí respondió con una ofensiva aérea dirigida contra infraestructuras, centros de comunicaciones y posiciones que considera vinculadas al grupo armado.
El conflicto se inscribe en un contexto regional todavía más amplio. La actual fase de hostilidades comenzó después de que Hezbollah, aliado de Irán, atacara objetivos israelíes tras la muerte del líder supremo iraní Ali Jamenei en una operación militar vinculada a la guerra entre Israel, Estados Unidos e Irán. Desde entonces, la confrontación se ha extendido rápidamente a lo largo de la frontera entre Israel y Líbano.
Las autoridades libanesas informaron que los ataques dejaron más de un centenar de muertos y decenas de miles de desplazados, mientras que organizaciones humanitarias advierten que la cifra real podría ser mucho mayor. En el país, ya golpeado por una grave crisis económica, el desplazamiento masivo está generando una nueva emergencia humanitaria.
Para entender la magnitud de la tensión actual hay que remontarse a décadas de enfrentamientos. Israel y Hezbollah mantienen una rivalidad militar desde la década de 1980, cuando el movimiento chií surgió en Líbano con apoyo de Irán. Desde entonces se produjeron varias guerras, entre ellas el conflicto de 2006, que devastó amplias zonas del sur libanés y del norte de Israel.

En los últimos años, el enfrentamiento volvió a intensificarse con intercambios de fuego frecuentes en la frontera y ataques selectivos en territorio libanés. Los nuevos bombardeos sobre Beirut representan una de las escaladas más graves desde la guerra de 2006, con riesgo de que el conflicto se extienda a toda la región.
Mientras tanto, líderes internacionales y organismos humanitarios advierten que la situación podría derivar en una crisis mayor si no se logra contener la violencia. En Líbano, miles de familias siguen huyendo hacia el norte del país con lo puesto, mientras el sonido de los aviones de combate y las explosiones vuelve a marcar la vida cotidiana en Beirut.