07/03/2026 - Edición Nº1124

Entretenimiento

Pixar - Entrevista

Hoppers: “El equipo de historias de Pixar es único”

06/03/2026 | Gastón Ugarte es argentino, nacido Tucumán, y desde 2006 trabaja para el estudio de animación más importante de la industria.



Con Hoppers Pixar volvió a sus raíces: una historia original, con muchísimo corazón y sentido del humor que no le teme a correr riesgo. Lo de las raíces viene con doble sentido: paradójicamente, la película dirigida por Daniel Chong (Escandalosos) desarrolló un sistema para diseñar el follaje y la vegetación de forma más efectiva. Según cuenta Gastón Ugarte, el tucumano que trabaja hace 20 años en Pixar, animar plantas es uno de los aspectos más costosos para una película.

Gastón Ugarte debutó en Pixar de la mano de Wall-E y desde entonces no paró. Fue parte de proyectos como Up y Lightyear, mayormente como animador del departamento de sets pero también modelando props (utilería), como la guitarra de Ernesto en Coco. Para Hoppers, el argentino se cambió de bando y pasó a ser director de arte. Y pudo cumplir un sueño: ser parte del equipo que viajó a Boulder, Colorado, para investigar y aprender con la doctora Emily Fairfax todo lo vinculado al mundo de los castores.


Gastón Ugarte.

Es que el protagonista de Hoppers, que inicialmente iba a ser un pingüino (al menos cuando todavía estaban buscando las ideas), es un castor y se comporta como tal. Para la fidelidad científica en lo que a comportamiento de la naturaleza respecta, pasaron días en los pantanos de Boulder para poder dar con estos roedores. “En Hoppers me tocó empezar al comienzo de todo, que la creación madre de cómo se va a ver la película”, cuenta Gastón Ugarte. “Nos pasamos el día ahí en medio de los pantanos investigando la flora, la fauna. Nos costó muchísimo ver castores porque son animalitos sumamente tímidos que son nocturnos, casi siempre salen de noche para no ser atacados. Fue hermoso y aparte para mí fue como un sueño cumplido porque los viajes de investigación se realizan siempre al comienzo de las producciones, entonces poca gente tiene el privilegio de poder hacerlos”, dice.

Lo difícil es saber a qué prestarle atención y a qué no en esos viajes que, por supuesto, quedan completamente registrados. Cuando vuelven al estudio ubicado en Emeryville, la ciudad lindante con San Francisco, empiezan a revisar todo ese archivo fotográfico, de video y las charlas que tuvieron con la doctora Emily Fairfax (una de las mayores especialistas en castores de los Estados Unidos). “Tratamos de utilizar todo lo que aprendemos durante ese viaje de investigación y después tenemos un un equipo extraordinario de historia, cada uno debería ser un stand-up comedian, porque son unos genios. La verdad es que el equipo de historia de Pixar es único, dice.

La tecnología de Hoppers

Un gran acierto de Hoppers pasa por no perder el tiempo explicando cómo se crea la tecnología que le permite a su protagonista transportar su mente a la de un robot. Mucho menos cómo ese robot es capaz de entender a un animal y ser entendido por él. Y no importa. No es necesario.

Ese laboratorio fue diseñado por Gastón Ugarte inspirado en la idea de que iba a ser un lugar medio “clandestino” porque se trataba de un proyecto secreto de la universidad. “No tenía que verse muy sofisticado, tenía que verse como una mezcolanza, y por eso utilizamos, por ejemplo, secadores de pelo viejo de los 50 para los cascos. Terminamos haciendo toda esa idea de que, quizás el científico tenía un sillón en la casa que no usaba y bueno, y lo llevaban al laboratorio para usarlo de silla del experimento”, dice. Y no fue la única inspiración, porque también viajaron a Disney Imagineering, la cuna del laboratorio de robótica para los parques de atracciones de Disney.

“Como el laboratorio en un principio iba a estar lleno de robots, nos fuimos ahí, hicimos un un viaje medio relámpago y fuimos el departamento de historia y el departamento de arte. Hablamos con todos los jefes de ahí de Imagineering y nos mostraron la planta en la que hacen todos los robots y las cosas que ves en los parques de diversiones, fue impresionante”, dice. Y tiene sentido: vieron creaciones que con suerte van a salir al parque recién en 10 ó 15 años. “Una locura”, cuenta.

Beavertown y la mirada de los animales de Hoppers

Como hicieron en Toy Story o también en Monsters Inc, para Hoppers decidieron apuntar a construir una ciudad ficticia. Y así fue como nació Beavertown, con su autopista a punto de ser terminada y como el eje de la problemática con los castores del lugar. La decisión de crear una ciudad ficticia no fue al azar pero también tiene su apoyo en una localidad real.

Para construirla, empezaron tomando a Portland, Oregon, como base, para luego alejarse y darle los toques que pedía la historia. Hubo muchos cambios para no quedar atados a determinados lugares característicos de Portland y poder tener mayor libertad creativa “para que la secuencia funcione”.

No fue la única licencia creativa que se tomaron. Hubo una crucial que tuvo que ver con el desarrollo de los animales y fue la mirada: cada vez que los vemos interactuar con la protagonista y los entendemos, sus ojos son similares a los de las clásicas caricaturas (grandes y muy expresivos). Pero cuando es un ser humano el que intenta descifrar qué están diciendo esa mirada se vuelve minimalista y se convierte en simples puntos negros.

“Eso fue lo más difícil porque cuando la película estaba en formato de storyboards era lo que no se leía, es como que no te no te caía la ficha. Viste que en los storyboards tenés dibujos bien crudos. Entonces siempre decíamos, ‘bueno, ¿cómo vamos a hacer para que la audiencia entienda?’”, explica Gastón Ugarte. Pensaron en muchas opciones, barajaron muchas teorías. Por un tiempo hasta pensaron en construir dos looks diferentes. Pero iba a ser demasiado costoso: cada locación se iba a tener que diseñar dos veces. Y entonces, aplicaron la reglar de oro “menos es más” y fueron con ese toque que le termina de dar el encanto a la película. 

Daniel Chong, el director primerizo que hizo Hoppers

Se sabe que Pixar suele apostar a nuevos creativos con sus proyectos y por lo general son los que hacen escuela con distintos cortos antes de sumarse a la posibilidad de tener un largo a cargo. En el caso de Hoppers, la apuesta fue para Daniel Chong, que si bien había tenido experiencia en el estudio como animador, su mayor éxito lo había tenido fuera del estudio: la serie animada Escandalosos que fue creada por Chong para Cartoon Network.

A pesar de tener esa experiencia en la mochila, no dudó en pedir consejos a sus colegas. “Me cayó bien desde el día . Yo le digo Daniel (dice con acento bien argentino), Danielito le digo. Un tipo humilde, supersimpático”, lo reconoce Gastón, que además destaca que “adoptó el mejor perfil a la hora de ser director primerizo” y escuchar a los más experimentados.


Daniel Chong.

Dice Ugarte que si prestamos atención, el estilo que Daniel Chong mostró en Escandalosos aflora en Hoppers. ¿El secreto? Compatibilizar ambos: “Tratar de casar las dos cosas, el estilo de él con la marca Pixar, que todavía se vea y se sienta una película Pixar, pero con su estilo”.

¿Llegó la IA a Pixar?

Si algo caracterizó siempre a Pixar fue la apuesta al desarrollo tecnológico. Basta con recorrer sus estudios para descubrir oficinas para todo tipo de uso. Y entre todas esas esta “The Lab”, un laboratorio dedicado a explorar y conocer nuevas herramientas donde mayormente pasan el tiempo los artistas que están “entre proyectos”. Y aunque todavía no están trabajando con inteligencia artificial, no quiere decir que no vaya a formar parte de futuros proyectos.

El secreto está en que ese acople de la IA se dé sin atentar contra el trabajo de los artistas. “Estamos evaluando toda la tecnología que hay ahí afuera y viendo cómo poder utilizarla de la manera más ética”, dice. En ese panorama, la inteligencia artificial entraría para las tareas más “tediosas”, para renderizar a mayor velocidad pero también para que los animadores puedan “refinar” sus trabajos de forma más ágil, mejorando el look pero “sin prescindir de la creación artística humana”

Todavía está en instancias muy jóvenes, pero dice Gastón que seguramente empiece a tener algún tipo de injerencia en los proyectos futuros. Quizás sea Gatto, el proyecto en el que lleva ya un año y medio trabajando, modelando sets, en donde se aplique en alguna de las tantas instancias que lleva terminar una película de Pixar. Ah, porque no les conté pero cuando visité el estudio en 2023 ya estaban trabajando en esta película de Daniel Chong