Los usuarios del Tren Mitre deberán armarse de paciencia durante las próximas dos semanas. La empresa estatal Trenes Argentinos informó que las pruebas en el renovado sistema de señalamiento del ingreso a la terminal de Retiro se extenderán para garantizar estándares óptimos de seguridad.

Durante este periodo, el cronograma de emergencia se mantendrá sin cambios en sus tres ramales. Los trenes continuarán circulando entre Belgrano C y Tigre, mientras que las formaciones que parten de José León Suárez y Bartolomé Mitre finalizarán su recorrido en la estación Belgrano R.
La obra en curso no es una reparación menor, sino una transformación estructural profunda bajo el plan de Emergencia Ferroviaria. Se está reemplazando un sistema de señales que contaba con más de 100 años de antigüedad, una tecnología obsoleta que ya no respondía a las demandas actuales.

Para lograr esta actualización, los equipos técnicos debieron sustituir un total de 120 kilómetros de cables e instalar nuevos semáforos y señales. Este proceso requirió la desconexión total de la estructura vieja para vincularla con la nueva tecnología digital de alta precisión.
El protocolo de seguridad actual consiste en la circulación constante de formaciones vacías por la zona de Retiro. Estas pruebas "en blanco" permiten a los ingenieros corroborar que el traspaso del sistema fue exitoso y que no existen fallas de comunicación entre las vías y el control.
Esta etapa es crítica, ya que el riesgo de operar con pasajeros mientras se calibra el nuevo señalamiento es extremadamente alto. Una vez finalizados estos tests, Trenes Argentinos podrá definir el esquema definitivo de frecuencias con la infraestructura totalmente renovada.

En paralelo al despliegue en las vías, el personal especializado está recibiendo formación intensiva para operar el sistema actualizado. La modernización requiere que conductores y señaleros se adapten a interfaces tecnológicas que difieren radicalmente de las utilizadas durante décadas.
El objetivo final de esta inversión es reducir los tiempos de viaje y, fundamentalmente, eliminar los fallos operativos que causaban demoras crónicas. La seguridad ferroviaria es el eje central de esta etapa que, aunque incómoda para el usuario hoy, promete un servicio más confiable a futuro.