Hace 23 años, el 7 de marzo de 2003, la Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina (CTERA) anunció su decisión de reinstalar la histórica Carpa Blanca frente al Congreso de la Nación, una forma de protesta que había marcado una etapa clave en la lucha docente a fines de los años noventa.
La resolución fue tomada durante un congreso extraordinario del gremio realizado en la ciudad de Paraná, en el que los representantes docentes de todo el país acordaron relanzar una protesta nacional para reclamar el pago de salarios adeudados y la continuidad del incentivo docente.
Sin embargo, pocos días después del anuncio, el 12 de marzo de 2003, un operativo de seguridad desplegado por la Policía Federal impidió que la estructura volviera a instalarse en la Plaza de los Dos Congresos, lo que abrió un nuevo conflicto entre el gremio docente y el gobierno nacional.
La Carpa Blanca había sido uno de los símbolos más visibles de la protesta docente en la Argentina. La estructura se instaló por primera vez en abril de 1997 frente al Congreso de la Nación y permaneció allí durante más de tres años.
Durante ese período, cientos de docentes de todo el país realizaron ayunos rotativos y actividades públicas para reclamar mejoras salariales, mayor financiamiento educativo y la creación de un mecanismo nacional que compensara las desigualdades salariales entre provincias.
La protesta se extendió durante 1.003 días y se convirtió en una referencia permanente del conflicto educativo. Finalmente, la carpa fue levantada el 26 de diciembre de 1999, luego de que se lograra la creación del Fondo Nacional de Incentivo Docente (Fonid), destinado a reforzar los salarios del sector.
Tres años después de aquel levantamiento, el congreso de CTERA decidió volver a instalar la carpa frente al Parlamento. La decisión respondía a la persistencia de conflictos salariales en varias provincias y a los atrasos en el pago del incentivo docente.
“Después de una etapa en la que analizábamos la situación dentro de cada provincia y buscábamos soluciones locales, los compañeros nos unimos y decidimos que la lucha sea conjunta y a nivel nacional”, explicó entonces la secretaria general del gremio, Marta Maffei.
Entre las principales demandas figuraban el pago en tiempo y forma de los salarios docentes y la cancelación de deudas vinculadas al Fonid, que acumulaba cuotas impagas. Según planteaban desde el sindicato, el incentivo había sido creado precisamente para mejorar los ingresos del sector, pero su continuidad no estaba garantizada.
La organización sindical también resolvió convocar a un paro nacional docente para el 27 de marzo y planificar una movilización federal que reuniría a maestros de todo el país en Buenos Aires.
El intento de reinstalar la carpa se vio frustrado el 12 de marzo de 2003, cuando efectivos de la Policía Federal desplegaron un vallado alrededor del sector de la Plaza de los Dos Congresos donde históricamente había estado montada la estructura.
El operativo fue interpretado por los gremios docentes como una decisión del gobierno nacional para impedir la protesta. Maffei cuestionó duramente la medida y sostuvo que el vallado representaba “la contradicción en el discurso oficial del gobierno nacional con la práctica concreta”.
Desde el Ejecutivo, el entonces jefe de Gabinete, Alfredo Atanasof, aseguró que la decisión había sido adoptada por la policía “en atención a las circunstancias que se planteaban”.
Por su parte, la Policía Federal explicó en un comunicado que el vallado respondía a una “medida de prevención” destinada a resguardar el espacio público y garantizar la libre circulación en la plaza.

La decisión generó un fuerte rechazo entre los sindicatos docentes, que denunciaron que el operativo buscaba limitar el derecho a la protesta.
“Esta muestra de autoritarismo del gobierno indica que los trabajadores de la educación no tengamos libre expresión”, afirmó Maffei durante la protesta que se realizó frente al vallado.
También cuestionó la medida el dirigente sindical Hugo Yasky, por entonces titular del sindicato docente bonaerense. Según señaló, la decisión evidenciaba “la absoluta falta de coherencia de las autoridades del gobierno nacional”.
“Una valla de un metro sesenta de altura alrededor del diámetro donde estuvo instalada la Carpa Blanca potencia el valor y el poder que tiene como símbolo de nuestra protesta”, sostuvo.
Aunque la instalación no pudo concretarse en ese momento, la discusión volvió a poner en el centro del debate público el significado de la Carpa Blanca, que durante más de tres años había funcionado como un punto permanente de protesta y visibilización del conflicto educativo.
Para los gremios docentes, la estructura representaba tanto el reclamo salarial como la demanda de una política educativa nacional más sólida. Para el gobierno de Eduardo Duhalde, en cambio, la reinstalación implicaba la posibilidad de reabrir un escenario de alta conflictividad social en un contexto político marcado por la transición presidencial de 2003.
Dos décadas después, aquel intento fallido de reinstalar la Carpa Blanca sigue siendo recordado como uno de los últimos capítulos de un símbolo central de la protesta docente en la Argentina.