08/03/2026 - Edición Nº1125

Política

A 50 años del golpe

“Que digan dónde están”: organismos de derechos humanos lanzaron una campaña rumbo al 24 de marzo

07/03/2026 | Organizaciones de derechos humanos convocaron a marchar con la foto de una persona desaparecida y renovaron el reclamo histórico por el destino de las víctimas de la dictadura.



A pocas semanas de un nuevo aniversario del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, organismos de derechos humanos lanzaron la campaña “Que digan dónde están”, una iniciativa destinada a renovar el reclamo por el destino de las personas desaparecidas durante la última dictadura militar en la Argentina.

La propuesta convoca a que quienes participen de la movilización por el Día de la Memoria marchen con la foto de una persona desaparecida. El objetivo es visibilizar que, medio siglo después del inicio del terrorismo de Estado, todavía hay miles de casos en los que se desconoce qué ocurrió con las víctimas.

La consigna apunta directamente a quienes poseen información sobre el destino de los detenidos-desaparecidos durante la dictadura que derrocó a la expresidenta Isabel Perón. Para los organismos, el paso del tiempo no cancela la exigencia de verdad y justicia sobre los crímenes cometidos durante ese período.

El golpe de 1976 -el último de la historia argentina- dio inicio al Proceso de Reorganización Nacional. Una vez a cargo del poder, las Fuerzas Armadas implementaron un plan sistemático de terrorismo de Estado que incluyó secuestros, torturas, asesinatos, desaparición forzada de personas y apropiación de niños nacidos en cautiverio.

Diversas organizaciones impulsan la campaña, entre ellas Abuelas de Plaza de Mayo y la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, que desde hace décadas trabajan para esclarecer los crímenes de la dictadura y mantener vigente el reclamo de memoria, verdad y justicia.

La iniciativa también se inscribe en el contexto del debate político actual sobre el pasado reciente. El Gobierno de Javier Milei plantea la necesidad de una “memoria completa”, los organismos de derechos humanos sostienen que aún queda información clave por revelar sobre el destino de miles de desaparecidos y el funcionamiento del aparato represivo.

La posición oficial, ayer y hoy

Desde sus inicios, La Libertad Avanza demostró que su posición acerca del pasado contemporáneo argentino, es distinta a la que mostraron todas las fuerzas que gobernaron desde el retorno a la democracia. La inclusión de Victoria Villarruel en el armado, más el respaldo que desde las redes brindan Nicolás Márquez y Agustín Laje –conocidos por su reivindicación de la represión como una guerra civil- acercan al mileismo a la versión del Proceso, dada a conocer sobre el final de la dictadura.

La derrota en la guerra de Malvinas precipitó la caída de Leopoldo Fortunato Galtieri, el 17 de junio de 1982. Luego de dos semanas en que la Armada y la Fuerza Aérea dejaron la Junta Militar –órgano supremo del Estado, según el Estatuto del Proceso- delegando todo el poder en el Ejército, se conformó una nueva y última junta de uniformados, que eligió como presidente al general Reynaldo Bignone. El nuevo presidente de facto asumió sus funciones el 1 de julio de 1982.

La presión social en reclamo de elecciones era insostenible. Bignone autorizó la reanudación de las actividades políticas, vedadas desde 1976. La Unión Cívica Radical habló de juzgar a los militares por los crímenes del Proceso, mientras que el Partido Justicialista sostenía que el decreto ley de amnistía sancionado por los militares en retirada, generaba efectos irreversibles.

Los argentinos pudieron conocer la posición de los militares el 28 de abril de 1983, a través de la difusión -por cadena nacional- del Documento Final de la Junta Militar sobre la Guerra contra la subversión y el terrorismo, un documental de casi una hora que hizo las veces de memoria y balance de lo que las Fuerzas Armadas estimaron conveniente, dar a conocer a la ciudadanía. Más de cuarenta años después, la posición libertaria se coloca en una ubicación cercana a la de los militares en las postrimerías del Proceso.