08/03/2026 - Edición Nº1125

Internacionales

Crisis política

Divisiones en Irán tras la muerte de Ali Khamenei en plena guerra

07/03/2026 | Las tensiones entre sectores pragmáticos y la Guardia Revolucionaria emergen mientras el país busca un nuevo líder supremo bajo ataques de Estados Unidos e Israel.



La guerra en Medio Oriente no solo está golpeando militarmente a Irán. También está dejando al descubierto profundas divisiones dentro del sistema político de la República Islámica, que enfrenta uno de los momentos más delicados desde la revolución de 1979.

La muerte del líder supremo Ali Jamenei, ocurrida hace una semana en medio de los bombardeos estadounidenses e israelíes, dejó un vacío de poder en el centro del régimen. Durante más de tres décadas, el ayatolá había actuado como árbitro entre las distintas facciones del sistema, manteniendo un delicado equilibrio entre clérigos, políticos y militares.


La guerra entre Irán, Israel y Estados Unidos ya impacta en varios países de Medio Oriente y aumenta la presión sobre la dirigencia iraní en plena transición política.

Sin esa figura central, las tensiones internas comenzaron a hacerse visibles justo cuando el país enfrenta una guerra abierta en la región. El episodio que expuso esas diferencias fue la declaración del presidente Masoud Pezeshkian, quien pidió disculpas a los países del Golfo tras un ataque iraní que afectó su territorio y prometió evitar nuevas acciones contra esos estados vecinos.

La reacción fue inmediata. Sectores de línea dura, especialmente dentro del poderoso Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, criticaron públicamente la postura del mandatario y lo acusaron de debilidad frente a los enemigos del país. Horas después, Pezeshkian repitió su mensaje en redes sociales pero omitió la disculpa que había provocado el enojo de los sectores más duros, una señal clara de la presión interna. Las diferencias reflejan una disputa más profunda sobre cómo enfrentar la guerra.

Por un lado, los sectores pragmáticos del sistema temen que una escalada regional termine debilitando al régimen o arrastrando a Irán a un conflicto directo con varios países del Golfo. Por otro, los sectores de línea dura consideran que una respuesta militar más agresiva es necesaria para preservar la credibilidad del país frente a Estados Unidos e Israel. Mientras tanto, el país debe resolver otra cuestión clave: quién reemplazará al líder supremo.

El sucesor será elegido por la Asamblea de Expertos, un organismo de clérigos encargado de designar al máximo líder político y religioso del país. Entre los nombres que circulan aparece con fuerza Mojtaba Jamenei, hijo del ayatolá fallecido y considerado cercano a la Guardia Revolucionaria.

Sin embargo, su eventual nombramiento también genera controversia. A diferencia de otros ayatolás de alto rango, Mojtaba no cuenta con el mismo peso religioso dentro del clero, lo que podría obligarlo a apoyarse más en el aparato militar para consolidar su poder. La situación se vuelve aún más delicada porque la transición ocurre en medio de una guerra que ya se ha extendido por gran parte de Medio Oriente.


Mojtaba Khamenei, hijo del líder supremo fallecido Ali Khamenei, es mencionado por sectores del régimen como posible sucesor en la conducción política y religiosa de Irán.

Irán ha lanzado ataques contra bases estadounidenses y objetivos en países del Golfo, mientras Israel continúa bombardeando posiciones iraníes y de grupos aliados en la región, incluido el movimiento libanés Hezbolá. En este contexto, varios clérigos influyentes han pedido acelerar la elección del nuevo líder supremo para evitar una mayor fragmentación del poder.

El temor dentro del propio sistema es que la combinación de guerra externa y transición política interna termine alterando el equilibrio que durante décadas sostuvo a la República Islámica, en un momento en que el país enfrenta presiones militares, económicas y diplomáticas simultáneamente.