La investigación por la muerte del docente universitario David Walter Aguirre, de 55 años, dio un giro tras conocerse los resultados de la autopsia, que confirmaron que el hombre murió a causa de una combinación de asfixia, lo que refuerza la hipótesis de un homicidio.
El profesor había sido hallado muerto en su departamento del barrio porteño de Caballito, ubicado en la calle Hidalgo al 375, y desde un primer momento la Justicia analizó la posibilidad de que se tratara de un crimen.
Según informaron fuentes judiciales a la Agencia Noticias Argentinas, el informe forense estableció que el atacante obstruyó las vías respiratorias de la víctima con una prenda de vestir mientras, al mismo tiempo, ejercía presión manual sobre su cuello.
Para los investigadores, esta mecánica revela un ataque directo y con cierto grado de violencia que dejó a la víctima prácticamente sin margen de defensa.
Los resultados de la autopsia se suman a otros elementos recolectados en el departamento que refuerzan la hipótesis de un homicidio y descartan, al menos por ahora, que se haya tratado de un robo.
Durante las pericias realizadas en el lugar no se detectaron puertas ni ventanas forzadas, ni tampoco signos de desorden que indiquen un ingreso violento al inmueble.
Ese dato llevó a los investigadores a considerar que el agresor habría ingresado al departamento con el consentimiento del docente, lo que orienta la investigación hacia alguien de su entorno cercano o conocido.
En paralelo, los investigadores analizan los registros de ingreso al edificio y reconstruyen las últimas horas de Aguirre para determinar quién estuvo con él antes de su muerte y poder identificar al responsable del ataque.