El acercamiento entre Cristina Fernández de Kirchner y Miguel Ángel Pichetto abrió un nuevo capítulo en los intentos del peronismo por recomponer alianzas internas y construir una estrategia capaz de disputar el liderazgo político frente al gobierno de Javier Milei.
La idea que comenzó a circular en distintos sectores del espacio es avanzar hacia una coalición más amplia, inspirada en la experiencia política de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil, que permita integrar a las distintas corrientes del peronismo e incluso sumar acuerdos con fuerzas externas.
El primer terreno donde se ensayarán esos acercamientos será el Congreso de la Nación, que en un año sin elecciones aparece como el ámbito natural para explorar acuerdos entre bloques opositores.
Un ejemplo de ese clima se vio días atrás, cuando Miguel Ángel Pichetto, actual diputado de Encuentro Federal, almorzó con el ex secretario de Comercio Guillermo Moreno en el hotel Savoy. Durante el encuentro se acercaron legisladores de diferentes espacios para intercambiar ideas sobre posibles acuerdos parlamentarios.
Según fuentes del bloque Unión por la Patria, durante 2025 ya hubo señales en ese sentido. “Fuimos juntos en once iniciativas parlamentarias con el espacio de Pichetto”, señalaron desde la bancada, en referencia a votaciones compartidas en la Cámara de Diputados.
En ese contexto, el diálogo entre Pichetto y Cristina Kirchner —realizado en la residencia de la ex presidenta— es interpretado por algunos dirigentes como un gesto que habilita nuevas conversaciones entre sectores del peronismo.
Dentro del espacio, sin embargo, conviven distintas posturas. En La Cámpora, el sector que lidera Máximo Kirchner, mantienen cautela frente a acuerdos demasiado amplios y recuerdan las diferencias históricas con Pichetto. Aun así, reconocen que el proceso de diálogo no genera objeciones si cuenta con el aval de la ex mandataria.
Por ahora, el objetivo inmediato parece centrarse en la construcción de mayorías parlamentarias para impulsar o frenar proyectos en el Congreso. Pero, en paralelo, varios dirigentes del peronismo observan ese proceso como un primer paso hacia una estrategia política más amplia con la mirada puesta en las elecciones presidenciales de 2027.