09/03/2026 - Edición Nº1126

Internacionales

Aristócrata polémica

El impacto de la princesa Michael de Kent en la monarquía británica moderna

09/03/2026 | Historiadora, escritora, aristócrata europea y protagonista de innumerables polémicas. La esposa del príncipe Michael de Kent ha construido durante décadas una de las trayectorias más singulares dentro de la monarquía británica.



Pocas figuras dentro de la familia real británica generan tantas reacciones como la princesa Michael de Kent. Con una personalidad fuerte, comentarios directos y una historia personal marcada por la aristocracia europea, se convirtió con los años en una de las integrantes más controvertidas del entorno real.

Nacida como Marie Christine von Reibnitz en 1945, en la entonces Checoslovaquia ocupada por Alemania, creció en un entorno aristocrático profundamente marcado por la turbulenta historia europea del siglo XX. Su padre fue un noble alemán con vínculos militares durante la Segunda Guerra Mundial, mientras que su familia materna pertenecía a la nobleza húngara.


Marie Christine von Reibnitz se incorporó a la familia real británica en 1978 tras casarse con el príncipe Michael de Kent.

Durante su juventud se movió en los círculos de la alta sociedad europea y trabajó en Londres como secretaria antes de casarse con el banquero británico Thomas Troubridge. Ese matrimonio terminó en divorcio, algo que inicialmente generó resistencias dentro de la familia real cuando comenzó su relación con el Príncipe Michael de Kent, primo de Isabel II.

El enlace finalmente se celebró en 1978, aunque no estuvo exento de controversias. Debido a que Marie Christine era católica, la pareja no pudo casarse en la Iglesia de Inglaterra, por lo que la boda se realizó mediante una ceremonia civil en Viena. Ese detalle ya anticipaba el carácter poco convencional de la futura princesa. Con el tiempo, adoptó oficialmente el título de princesa Michael de Kent, siguiendo la tradición británica que utiliza el nombre del marido.

Entre la aristocracia y la controversia

A lo largo de los años, la princesa se convirtió en una figura habitual de los titulares por sus comentarios y gestos polémicos. Uno de los episodios más recordados ocurrió en 2017, cuando asistió a un almuerzo navideño en el Palacio de Buckingham con un broche considerado racista por representar una figura africana estilizada. El gesto provocó fuertes críticas y la princesa terminó ofreciendo disculpas públicas.

También fue señalada en distintas ocasiones por comentarios considerados insensibles o elitistas, lo que llevó a algunos medios británicos a apodarla “Princess Pushy”, un sobrenombre que alude a su carácter dominante y a su fama de personalidad fuerte dentro de los círculos aristocráticos.


Durante décadas mantuvo una presencia constante en la vida pública y en los círculos aristocráticos británicos.

Más allá de las polémicas, la princesa desarrolló una faceta intelectual que suele quedar en segundo plano. Es autora de varios libros de historia y biografías sobre la realeza europea, entre ellos estudios dedicados a María Teresa de Austria y Diana de Gales. Sus trabajos reflejan su interés por las monarquías europeas y por las complejas redes aristocráticas que marcaron la historia del continente.

Su estado de salud

En los últimos días, el nombre de la princesa volvió a ocupar titulares debido a un problema de salud que generó preocupación en el entorno de la realeza británica. Diversos medios informaron que habría sufrido un derrame cerebral, lo que la dejó temporalmente inmovilizada y obligada a guardar reposo mientras se recupera. Debido a su edad, 81 años, los médicos mantienen un seguimiento cuidadoso de su evolución.

En los últimos años ya había enfrentado otros problemas médicos, incluidos accidentes domésticos y tratamientos cardíacos, lo que hace que su recuperación sea seguida de cerca por su familia y por la prensa británica.


 Su reciente problema de salud volvió a colocar su nombre en el centro de la atención mediática.

Una figura singular dentro de la monarquía

A diferencia de otros miembros de la familia real británica, los Kent no reciben financiación pública permanente, lo que durante años obligó al matrimonio a generar ingresos propios mediante actividades empresariales, conferencias y publicaciones. Aun así, la princesa Michael de Kent siguió participando en eventos sociales y culturales vinculados a la realeza británica, manteniendo siempre una presencia visible dentro del círculo aristocrático londinense.

Con más de cuatro décadas en la escena pública, su figura continúa generando debate: para algunos representa una aristócrata incómoda y provocadora; para otros, una personalidad independiente dentro de una institución tradicionalmente rígida.