Irán dio un paso decisivo en la sucesión del poder tras la muerte del ayatolá Ali Jamenei, ocurrida durante los ataques estadounidenses e israelíes contra el país. Según declaraciones de miembros del consejo clerical encargado de elegir al líder supremo, su hijo Mojtaba Jamenei fue elegido como sucesor, aunque el anuncio oficial todavía debe realizarse.
“El nombre de Khamenei continuará”, afirmó el ayatolá Hosseinali Eshkevari, integrante del órgano religioso responsable de la elección, en un video difundido por medios iraníes. Según explicó, la votación ya fue realizada y la proclamación formal se anunciará próximamente. Otro clérigo influyente, Ahmad Alamolhoda, señaló que el encargado de comunicar la decisión será el secretario del consejo, el ayatolá Hashem Hosseini Bushehri.

La eventual designación de Mojtaba Jamenei marcaría un hecho inédito dentro de la República Islámica, ya que implicaría una sucesión de padre a hijo en el cargo más poderoso del país, algo que siempre fue rechazado oficialmente por el sistema político surgido tras la revolución de 1979.
El anuncio se produce mientras el conflicto entre Irán, Estados Unidos e Israel se intensifica. Durante la madrugada del domingo, ataques israelíes alcanzaron depósitos de combustible en Teherán, generando grandes incendios y columnas de humo visibles en la capital. Las autoridades iraníes calificaron la ofensiva como una “nueva fase peligrosa” del conflicto. El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Esmaeil Baghaei, denunció que atacar instalaciones energéticas libera sustancias tóxicas y constituye un crimen de guerra.

Desde Israel, sin embargo, el ejército afirmó que los depósitos estaban vinculados al esfuerzo militar iraní y al almacenamiento de combustible para misiles, por lo que los consideró objetivos legítimos. El primer ministro Benjamin Netanyahu aseguró que la ofensiva continuará y prometió atacar a los dirigentes iraníes “sin piedad”. Según afirmó, el objetivo es desestabilizar al régimen.

Mientras tanto, Irán amplió sus operaciones militares en la región. Durante el fin de semana drones iraníes atacaron varios países del Golfo, incluidos Bahréin, Kuwait y los Emiratos Árabes Unidos. Bahréin informó que uno de los drones dañó una planta desalinizadora, aunque el suministro de agua no se vio interrumpido. Fue la primera vez que un país árabe reporta un ataque de este tipo contra una instalación clave de abastecimiento.
En Kuwait, un incendio devastó un edificio gubernamental y murieron dos oficiales. Los Emiratos Árabes Unidos informaron que interceptaron decenas de misiles y drones dirigidos a su territorio. Arabia Saudita también reportó víctimas después de que un proyectil impactara en una zona residencial.

El conflicto también se extendió al Líbano. El grupo Hezbolá, aliado de Irán, lanzó cohetes y drones hacia Israel, mientras que ataques israelíes contra Beirut dejaron varias víctimas. En paralelo, el presidente estadounidense Donald Trump afirmó que Washington debería tener influencia en la elección del nuevo líder iraní. “Si no recibe nuestra aprobación, no durará mucho”, declaró en una entrevista televisiva.
Desde el inicio de la guerra, los bombardeos estadounidenses e israelíes han causado más de mil muertes en Irán, según autoridades iraníes. Los ataques iraníes, por su parte, han provocado víctimas en Israel y en bases militares estadounidenses en la región. En este contexto de guerra abierta y creciente tensión regional, la elección del próximo líder supremo se convierte en una decisión clave para el futuro político de Irán y para la evolución del conflicto en Medio Oriente.