La diputada nacional Marcela Pagano, del bloque Coherencia, presentó en el Congreso un proyecto de ley denominado “Ley de Emergencia Competitiva PyME y Regulación del Comercio Electrónico Transfronterizo”, una iniciativa que busca establecer nuevas reglas para las plataformas de comercio electrónico del exterior que venden productos a consumidores argentinos.
La propuesta plantea declarar una emergencia competitiva para el sector de micro, pequeñas y medianas empresas (MiPyME), crear un sistema de registro y control para plataformas digitales extranjeras, aplicar contribuciones especiales sobre las ventas transfronterizas y establecer incentivos fiscales para la reconversión tecnológica del sector productivo local.
El proyecto declara la emergencia competitiva del sector MiPyME por un plazo de cuatro años, con posibilidad de prórroga por dos años adicionales mediante decreto del Poder Ejecutivo. La medida se fundamenta en lo que la autora define como una asimetría regulatoria, fiscal y arancelaria entre las empresas radicadas en el país y las plataformas de comercio electrónico extranjeras que venden en el mercado argentino.
Según la fundamentación, el crecimiento del régimen de compras internacionales de bajo valor generó un fuerte impacto en sectores productivos locales. El texto señala que en 2025 las compras bajo el sistema “puerta a puerta” crecieron 274,2% interanual y alcanzaron los 894 millones de dólares, mientras que diversas actividades comerciales registran cierres de empresas.
La iniciativa sostiene que el objetivo central es restablecer condiciones de competencia equivalentes entre operadores locales y plataformas extranjeras que venden bienes o servicios a consumidores argentinos.
Uno de los instrumentos centrales del proyecto es la creación del Registro de Plataformas de Comercio Electrónico Transfronterizo (RPCET), que funcionaría en el ámbito de la Secretaría de Comercio.
Según el texto, toda plataforma radicada en el exterior que venda habitualmente a consumidores argentinos sin establecimiento permanente en el país deberá inscribirse obligatoriamente en ese registro para poder operar dentro del ecosistema de pagos nacional.
Para mantenerse habilitadas, las plataformas deberán cumplir con varios requisitos, entre ellos:
El registro clasificaría a las plataformas en tres niveles de cumplimiento (A, B y C). Las que se ubiquen en el nivel C, por incumplimientos o falta de inscripción, podrían enfrentar el bloqueo de pagos dentro del sistema financiero argentino, previa notificación y derecho a defensa.
El proyecto también crea la Contribución de Equiparación Competitiva (CEC), un tributo especial destinado a equilibrar las cargas regulatorias entre productos vendidos desde el exterior y los producidos o comercializados por empresas radicadas en Argentina.
La contribución se aplicaría sobre el precio total de la operación, con diferentes alícuotas según el tipo de producto:
El texto establece además una cláusula de razonabilidad macroeconómica que impide que la carga de la contribución supere la presión tributaria promedio que afronta la cadena productiva nacional equivalente.
En cuanto a la distribución de la recaudación, el proyecto propone:

La iniciativa incorpora un conjunto de beneficios fiscales para las MiPyME que inviertan en digitalización, automatización o comercio electrónico durante la vigencia de la emergencia.
Entre las medidas previstas se incluyen:
Según la fundamentación, estos incentivos buscan que la ley no funcione únicamente como una medida defensiva frente a la competencia externa, sino también como una política para impulsar la modernización tecnológica de las empresas locales.