Por segunda semana consecutiva, las escuelas públicas bonaerenses enfrentan un lunes con dificultades para el dictado de clases presenciales. Tras el paro docente del pasado 2 de marzo, esta vez la medida de fuerza es impulsada por la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE).
La adhesión de los auxiliares de educación al paro nacional por el Día de la Mujer complica la apertura de los establecimientos educativos. Al caer la fecha conmemorativa un domingo, el gremio decidió trasladar la protesta a este lunes 9 para garantizar la visibilidad.
Según pudo saberse, el impacto de la huelga se siente con mayor fuerza en el Gran Buenos Aires y las grandes ciudades del interior de la provincia. Se estima que la medida afecta a un tercio de los diez mil establecimientos, alterando el servicio crítico de los comedores. En este sentido, la actividad escolar se ve limitada por la falta de personal encargado de la limpieza y el mantenimiento básico.
Desde la conducción de ATE Buenos Aires, liderada por Claudio Arévalo, calificaron la jornada como una rebelión feminista contra las reformas actuales. La convocatoria incluye una movilización central en el microcentro porteño que comenzará a partir de las 16.30 horas.

Muchos padres fueron notificados durante el fin de semana a través de grupos de redes sociales y comunicados oficiales de cada institución.Aunque el impacto es relativo según el nivel de afiliación de cada escuela, los agentes no afiliados también quedan habilitados para plegarse. Se espera que la actividad en los centros educativos de la región recupere su normalidad total durante el martes.