La semana comenzó con subas en el precio del petróleo de alrededor de un 20%, superando los USD 100 el barril, su nivel más alto desde julio de 2022.
El incremento se explica por la expansión de la guerra entre Estados Unidos e Israel con Irán, que llevó a productores de petróleo a reducir la producción mientras continúa interrumpido el transporte marítimo a través del Estrecho de Ormuz, por el cual circula el 20% del petróleo mundial.
El cierre del estrecho no responde a una decisión de alguno de los actores sino a la falta de seguridad de los barcos que por allí deben circular. Incluso las compañías aseguradoras se niegan a cubrir los posibles daños.

La merma en la producción
En Irak, la elaboración de crudo habría caído un 70%. De los 4,3 millones de barriles diarios, la producción se desplomó a 1,3 millones, dada la imposibilidad de exportar y con sus reservas de almacenamiento en niveles críticos.
También Kuwait redujo la producción de petróleo el sábado y declaró fuerza mayor en los envíos, aunque no dijo cuánta producción suspendería.
Los analistas consideran que, incluso Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita reducirían prontamente la producción, a medida que se queden sin capacidad de almacenamiento de petróleo.
Por su parte, Qatar detuvo la producción de gas natural licuado luego de sufrir ataques a infraestructura clave.
Las expectativas
El escenario base puesto en precios es que el conflicto en Irán será amplio, pero de corta duración. Sin embargo, el riesgo de una guerra prolongada existe.
El conflicto comienza su segunda semana y las declaraciones oficiales y de las empresas apuntan cada vez más a preparativos para una interrupción prolongada del suministro, los temores en el mercado no hacen más que intensificarse, lo que proporciona un apoyo sostenido a los precios del petróleo.
Si la interrupción en el Estrecho de Ormuz persiste una o dos semanas más, los precios podrían acercarse a los USD 130-150 por barril.
Asimismo, aún no se sabe con certeza si el nuevo Líder Supremo de Irán, Mojtaba Jamenei, alterará la dinámica geopolítica en el Golfo. Sin embargo, Donald Trump declaró que la elección del nuevo líder de Irán es inaceptable para su administración, abriendo la puerta a una mayor escalada, incluyendo posibles acciones militares para desestabilizarlo o destituirlo.
Por último, la escalada en los precios del petróleo podría afectar los niveles de inflación global, limitando a su vez el ritmo de crecimiento de las economías.