10/03/2026 - Edición Nº1127

Política

Crisis social

Endeudamiento familiar al 500%: la advertencia de Daniel Arroyo a Milei

10/03/2026 | El especialista en políticas sociales alertó que cada vez más hogares recurren a créditos con tasas muy altas para cubrir gastos básicos.



El exministro de Desarrollo Social Daniel Arroyo advirtió que el principal problema económico y social que enfrenta el gobierno de Javier Milei es el creciente endeudamiento de las familias, que en muchos casos recurren a créditos con tasas muy elevadas para poder cubrir gastos básicos.

Según explicó el especialista en políticas sociales, la situación se agravó en los últimos meses debido a la combinación de ingresos insuficientes, aumento del costo de vida y dificultades para acceder a financiamiento formal.

“Hoy lo que le pasa a la mayoría de las familias es que no puede bajar su deuda. El primer mes es de menos diez, luego menos cincuenta y después ya no podés más”, señaló Arroyo.

De acuerdo con sus estimaciones, una familia tipo con dos hijos necesita alrededor de $2.250.000 por mes para vivir en el Área Metropolitana de Buenos Aires, una cifra que puede superar los $3.000.000 si debe afrontar además el pago de alquiler.

Deuda, crédito caro y caída del consumo

El exfuncionario explicó que, ante la imposibilidad de cubrir todos los gastos mensuales, muchas familias comienzan endeudándose con entidades financieras o tarjetas de crédito, luego recurren a billeteras virtuales y finalmente terminan en préstamos informales.

“Las personas terminan tomando créditos al 500% de interés anual, algo impagable. Y en muchos casos terminan dependiendo del prestamista del barrio”, afirmó.

Según Arroyo, esta situación también empieza a reflejarse en los balances de empresas y entidades financieras, que registran niveles crecientes de incobrabilidad.

Además, advirtió que el fenómeno ya no afecta únicamente a los sectores más vulnerables, sino que se extiende a las clases medias, que antes podían sostener gastos como educación privada, cobertura médica o vacaciones.

En ese contexto, distintas consultoras de opinión pública detectan un aumento de las evaluaciones negativas hacia el gobierno nacional, aunque una parte importante de la población todavía cree que la gestión podría mejorar en los próximos meses.

Más horas de trabajo y precarización

Arroyo también señaló que muchas personas intentan compensar la caída de ingresos con trabajos adicionales, especialmente en plataformas digitales.

Recordó que cuando era ministro solía reunirse con empresas como Uber, Rappi, Cabify o PedidosYa, cuyos datos mostraban que muchos trabajadores utilizaban esas aplicaciones como complemento de ingresos.

“Antes alguien que tenía empleo hacía cuatro horas extras en plataformas para llegar a fin de mes. Hoy necesita seis o más”, explicó.

En el caso de quienes no tienen trabajo formal, la situación es aún más exigente. Según describió, algunos conductores o repartidores deben trabajar entre 12 y 16 horas diarias para alcanzar un ingreso razonable.

El exministro sostuvo que este fenómeno genera un escenario de sobreempleo y precarización, al tiempo que aumenta la competencia entre trabajadores dentro de las propias plataformas.

Una crisis social silenciosa

Para Arroyo, el país atraviesa una crisis social distinta a la de 2001, en parte porque el Gobierno mantiene algunas transferencias directas como la Asignación Universal por Hijo y la Tarjeta Alimentar.

Sin embargo, sostuvo que existe una “implosión social” marcada por el endeudamiento y el deterioro del poder adquisitivo.

“Las familias están cada vez más endeudadas. Ya no se trata solo de los sectores pobres: esto empezó a afectar directamente a las clases medias”, afirmó.

Según su análisis, el deterioro económico también se refleja en el consumo cotidiano. En muchos hogares se priorizan alimentos más económicos como fideos, arroz o polenta, mientras que disminuye la compra de productos como carne, leche o frutas.

El exfuncionario concluyó que la crisis social se está trasladando cada vez más a los municipios, que deben afrontar una demanda creciente de asistencia sin contar con los mismos recursos que antes manejaba el Estado nacional.