Hace doce años, el entonces jefe de Gabinete Jorge Capitanich protagonizaba una de las sesiones más extensas y comentadas del Congreso argentino: un informe de gestión en el Senado que se extendió durante más de doce horas, con cruces políticos, cientos de preguntas y un detalle que llamó particularmente la atención: no se movió del atril durante toda la jornada, ni siquiera para ir al baño.
La exposición se produjo el 12 de marzo de 2014 ante la Senado de la Nación Argentina, en lo que fue su primer informe como jefe de Gabinete del segundo mandato de la presidenta Cristina Kirchner.
La sesión comenzó cerca de las 14:40 de la tarde y se extendió hasta pasada la medianoche, aunque la dinámica de preguntas y respuestas continuó incluso más allá de ese horario.
El jefe de ministros presentó inicialmente un informe de más de una hora y luego respondió centenares de preguntas enviadas previamente por los distintos bloques parlamentarios, que en total sumaban cerca de dos mil consultas.
A diferencia de otros informes de gestión, se adoptó una metodología más dinámica: se instaló un atril en el centro del recinto, desde donde Capitanich respondió directamente a los senadores en un intercambio cara a cara que prolongó el debate durante toda la jornada.
Durante su exposición defendió la gestión del gobierno nacional y destacó el liderazgo político del oficialismo. En ese contexto, lanzó una frase que sintetizó el tono del discurso: “Aquí hay gobernabilidad y liderazgo político, le guste a quien le guste”.
En su presentación, Capitanich realizó una defensa integral de la gestión del gobierno en distintas áreas, entre ellas la política económica, energética y educativa.
Entre los principales puntos que destacó se encontraban:
También planteó tres desafíos para los años siguientes: incrementar las reservas energéticas, abrir nuevos mercados para la industria automotriz y aumentar las exportaciones hasta los 94.000 millones de dólares.
Otro de los ejes del informe fue el impulso a reformas estructurales del sistema jurídico.
Capitanich confirmó que el Gobierno promovería el debate parlamentario de varios proyectos legislativos relevantes, entre ellos:
Según planteó, el objetivo era que el Congreso pudiera debatir una transformación profunda del sistema jurídico argentino antes de 2015.
La extensa sesión también estuvo marcada por momentos de fuerte tensión política con legisladores opositores.
Uno de los cruces más recordados se produjo con la senadora radical Laura Montero, quien cuestionó la política económica del Gobierno y acusó al oficialismo de aplicar un ajuste.
Capitanich respondió con dureza y afirmó: “Usted es la perfecta representante del neoliberalismo que ha destruido los cimientos de la economía argentina”.
El intercambio generó momentos de tensión en el recinto, aunque luego el funcionario pidió disculpas por el tono utilizado.
Otro contrapunto se produjo con el entonces titular de la Unión Cívica Radical, Ernesto Sanz, quien lo interrogó sobre la devaluación del peso y la política cambiaria.
Sanz le preguntó directamente si la devaluación había sido una decisión política o resultado de presiones económicas. Capitanich evitó responder en esos términos y defendió la estrategia financiera del Gobierno.
Durante la sesión también se abordaron numerosos temas de la agenda pública de ese momento.
Entre los asuntos más mencionados en las preguntas de los senadores estuvieron:
En relación con el narcotráfico, el jefe de Gabinete sostuvo que se trataba de un problema complejo que ni siquiera las principales potencias del mundo habían logrado resolver completamente.
También rechazó impulsar una ley de derribo de aeronaves vinculadas al narcotráfico, al considerar que implicaría aplicar una pena de muerte sin juicio previo.
El debate se prolongó durante toda la jornada parlamentaria debido al gran número de preguntas y al formato de intercambio directo con los legisladores.
Incluso se registraron intervenciones curiosas, como la de la senadora Norma Morandini, quien consultó si estaba permitido que las azafatas de Aerolíneas Argentinas tejieran durante los vuelos.
Más allá de esos episodios, la sesión quedó en la memoria parlamentaria por su duración y por la intensidad del debate político.