La gala anual organizada por el medio judío internacional The Algemeiner en Nueva York no solo tuvo como protagonista al presidente argentino Javier Milei. En la misma ceremonia también fueron distinguidas otras dos figuras de distintos ámbitos: el músico estadounidense David Draiman y el gestor financiero Boaz Weinstein.
El evento formó parte de la tradicional lista J100, que cada año reconoce a cien personalidades que, según el medio, influyen de manera positiva en la vida judía en el mundo.
Mientras Milei recibió el Warrior for Truth Award, Draiman y Weinstein fueron reconocidos por su trayectoria profesional y por sus posturas públicas en defensa del judaísmo y del Estado de Israel.

Uno de los homenajeados más llamativos de la velada fue David Draiman, conocido mundialmente como el vocalista de la banda de heavy metal Disturbed.
Nacido en Brooklyn en 1973 dentro de una familia judía ortodoxa, Draiman tuvo una formación profundamente vinculada a la tradición religiosa: estudió en varias escuelas judías y también cursó durante un tiempo en una yeshivá en Jerusalén.
Su carrera musical comenzó a despegar a mediados de los años noventa, cuando se convirtió en el cantante principal de Disturbed. Con el paso del tiempo, la banda se transformó en uno de los grupos más populares del metal moderno, con discos como The Sickness, Ten Thousand Fists e Indestructible. Entre sus canciones más conocidas se encuentran “Down with the Sickness”, “Stupify” y “Inside the Fire”.
La voz característica de Draiman —capaz de alternar registros melódicos y agresivos— lo llevó a ser ubicado en el puesto 42 entre los mejores vocalistas de la historia del heavy metal según la revista especializada Hit Parader.
Más allá de su carrera musical, Draiman se convirtió en una figura muy activa en el debate político y cultural sobre Israel.
El cantante ha defendido públicamente al Estado israelí en numerosas oportunidades y ha sostenido que la oposición al sionismo está estrechamente vinculada con el antisemitismo. Tras distintos episodios de violencia en Medio Oriente, también criticó duramente a organizaciones como Hamás y cuestionó a medios internacionales por lo que considera una cobertura sesgada del conflicto.
Sus posiciones le generaron tanto apoyos como críticas dentro del propio mundo de la música. En algunos eventos recientes incluso recibió abucheos por su postura abiertamente proisraelí, aunque él respondió reafirmando su identidad y su compromiso con Israel.
My speech from last night’s @Algemeiner #J100 Gala
— David Draiman 🟦🇺🇸🇮🇱✡️☮️ (@davidmdraiman) March 10, 2026
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Además de su trabajo con Disturbed, Draiman también participó en otros proyectos musicales. Entre ellos se destaca la banda Device y colaboraciones con artistas de distintos géneros del rock y el metal.
Su influencia dentro del género también se extendió a la producción musical y a la creación de su propio sello discográfico. Con más de dos décadas de carrera, se consolidó como uno de los vocalistas más reconocidos de la escena metalera internacional.

El tercer homenajeado de la gala fue Boaz Weinstein, fundador del fondo de inversión Saba Capital Management y una figura conocida dentro del mundo financiero de Wall Street.
Weinstein creció en Nueva York en el seno de una familia judía. Su madre es inmigrante israelí y su abuelo, sobreviviente del levantamiento del gueto de Varsovia durante la Segunda Guerra Mundial, fue una figura clave en la historia familiar.
Antes de crear su propio fondo de cobertura, Weinstein desarrolló gran parte de su carrera en Deutsche Bank, donde se destacó por sus operaciones en el mercado de derivados de crédito.

Tras dejar el banco en 2009, fundó Saba Capital Management, un hedge fund centrado en estrategias de crédito. El nombre de la empresa —“Saba”, que en hebreo significa “abuelo”— es un homenaje directo a su abuelo sobreviviente del Holocausto.
A lo largo de su carrera, Weinstein también participó en iniciativas filantrópicas vinculadas con la educación, la lucha contra la pobreza y distintas organizaciones de la comunidad judía.
En el plano político, el inversor se ha mostrado como un firme defensor del derecho de Israel a la autodefensa, aunque también ha expresado críticas hacia algunas decisiones de gobiernos israelíes.
La cena organizada por The Algemeiner reunió así a personalidades de la política, la música y las finanzas que comparten un vínculo con la comunidad judía o una postura pública de apoyo a Israel.
En ese contexto, los reconocimientos a Javier Milei, David Draiman y Boaz Weinstein reflejaron la diversidad de perfiles que el medio destaca cada año dentro de su lista J100.