El expresidente Mauricio Macri y el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, compartieron la mesa principal durante la cena de bienvenida de Expoagro en San Nicolás este lunes por la noche. En el encuentro, realizado en el Hotel Colonial, ambos dirigentes intercambiaron un saludo breve y formal.
Durante el evento, el líder del PRO calificó el intercambio como un "saludo formal, como corresponde a la gente educada" e ironizó con un "lo quiero mucho" al ser consultado por la prensa. Por su parte, el mandatario bonaerense utilizó su intervención para señalar que las políticas nacionales actuales afectaron a su territorio, mencionando el cierre de 6.000 empresas.

La tensión entre ambos tiene un antecedente directo en la Asamblea Legislativa del 1° de marzo de 2019. En aquella oportunidad, Macri brindó su último discurso de apertura de sesiones ordinarias como presidente en un clima de fuertes cruces con la oposición. En ese escenario, Kicillof, quien entonces se desempeñaba como diputado nacional, fue uno de los protagonistas de las expresiones de rechazo desde las bancas.
El cruce protocolar en la cena de Expoagro se produce siete años después de la tensa jornada en el Congreso de la Nación, donde los gestos de rechazo y las frases cruzadas marcaron la apertura de Sesiones Ordinarias.
Durante la apertura del 137° período de sesiones ordinarias, el entonces presidente Mauricio Macri defendió el rumbo de su gestión económica. Uno de los momentos de mayor efervescencia ocurrió cuando el mandatario reivindicó su gestión.
“Para normalizar la economía propusimos un camino gradual que fue exitoso: durante dos años y medio creció la economía, bajó la inflación, aumentaron la inversión, las exportaciones, bajó la pobreza y creamos 700 mil puestos de trabajo”, afirmó Mauricio Macri.
Ante estas palabras, la transmisión oficial mostró a Axel Kicillof realizar gestos de negación con la cabeza y hablar con enojo. En medio de los abucheos y gritos de los legisladores de la oposición, el jefe de Estado respondió de manera directa: “Los gritos y los insultos no hablan de mí, hablan de ustedes, porque estoy acá por el voto de la gente”.
"Queremos recuperar los bienes de las mafias, el narcotráfico y la corrupción y que cada quien que se oponga diga dónde está parado y a quién quiere proteger", había dicho Macri minutos antes. En ese momento, Kicillof se había reido con ironía junto a sus compañeros de bancada.
La jornada de 2019 estuvo marcada por situaciones inusuales y un clima hostil en el recinto. En un tramo dedicado a la seguridad, el presidente sufrió un error al decir: “ahora con el apoyo del narcotráfico... del Ejército fortalecemos la lucha contra el narcotráfico”. Asimismo, la sesión se vio interrumpida por la irrupción de Joanna Picetti, una dirigente electa que no había podido asumir su banca por una impugnación judicial.
La vicepresidenta Gabriela Michetti debió intervenir en reiteradas ocasiones para exigir silencio, especialmente ante los reclamos del diputado Agustín Rossi, quien cuestionaba los datos presentados por el Ejecutivo. Al finalizar su intervención, Macri cerró con un tono enérgico y el puño cerrado, mientras los legisladores oficialistas vitoreaban su discurso y la oposición mantenía los abucheos.
TM