Kevin Spacey dio testimonio en los tribunales de Santa Mónica en relación con la cancelación de la temporada final de House of Cards. El actor sostiene que su salida de la serie no fue una consecuencia inevitable de su comportamiento, sino una maniobra orquestada para beneficiar económicamente a la productora Media Rights Capital (MRC). Según Spacey, él siempre estuvo en condiciones de grabar los últimos episodios, pero fue apartado bajo premisas falsas para que la empresa pudiera presentar un reclamo millonario a su aseguradora.
El núcleo de la disputa legal radica en una contradicción de versiones sobre qué detuvo la producción en 2017. Mientras MRC intenta demostrar que Kevin Spacey padecía una enfermedad (una adicción sexual) que le impedía cumplir con sus obligaciones laborales, la aseguradora Fireman’s Fund argumenta que el verdadero motivo del colapso fue la reacción mediática ante las denuncias de abuso. Spacey, a pesar de haber pactado con MRC para reducir una deuda previa de 31 millones de dólares a cambio de sus registros médicos, se negó a validar la narrativa de la productora durante el juicio.
Durante el interrogatorio, el intérprete de Frank Underwood desestimó los diagnósticos de los centros de rehabilitación en los que estuvo internado, señalando errores absurdos en su historial clínico. “A lo largo de los registros médicos, hay comentarios que se me atribuyen y que nunca dije”, declaró Spacey, añadiendo con ironía que en esos documentos “tienen la impresión de que tengo acento británico y una esposa”.
La tensión aumentó cuando salieron a la luz detalles sobre su salud mental en aquel periodo. Un psiquiatra testificó que Spacey llegó a considerar el suicidio antes y durante su estancia en la clínica The Meadows. Sin embargo, el actor rechazó las etiquetas médicas que se le intentaron imponer. Sobre su diagnóstico de trastorno compulsivo sexual, afirmó que inicialmente le dijeron que no calificaba como tal, y sentenció: “No puedo rebatir eso profesionalmente, pero puedo rebatirlo personalmente”. Spacey sugirió que la clínica tenía un interés particular en que él fuera el rostro público de dicha adicción.
Spacey también dirigió sus críticas hacia la cúpula de Netflix, relatando una supuesta traición por parte de Ted Sarandos. El actor recordó que, tras las primeras acusaciones, recibió mensajes de apoyo donde le decían que era parte de la familia y que la producción solo se detendría temporalmente. “Dijeron que me querían y me apoyaban, y que apoyaban que me fuera para cuidar de mí mismo”, testificó. No obstante, para las festividades de Acción de Gracias, la plataforma rompió vínculos con él de forma pública, cancelando no solo la serie sino también otros proyectos ya terminados.
Finalmente, el testimonio de Spacey no se limitó a su propia defensa, sino que salpicó a otros protagonistas de la serie, sugiriendo que el ambiente de trabajo era problemático para varios miembros del elenco. Mencionó que existían quejas contra Robin Wright y Michael Kelly, detallando un episodio específico sobre este último. “Hubo un incidente en el que él arrastró a una mujer que era miembro del equipo de rodaje a una cama”, reveló Spacey, asegurando que “se convirtió en algo de lo que la gente hablaba”. Con estas declaraciones, el actor cerró una jornada que complica las aspiraciones de MRC de obtener un pago de 100 millones de dólares.