Seis de cada diez asalariados argentinos se saltea comidas por motivos económicos. Así lo comunicó el Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (ODSA-UCA).
La UCA presentó los resultados de la investigación “Alimentación y comensalidad de los trabajadores asalariados en la Argentina” realizada en 2025. Allí, se plasmó que el 61,1% de los asalariados se saltea comidas por falta de recursos. Entre los jóvenes de 18 a 29 años, esa proporción sube al 70,7%.
47 de cada 100 declaró que la privación alimentaria la sufre de manera ocasional mientras 14 de cada 100 lo hace regularmente.
Asimismo, el 78,5% de los trabajadores opta por alimentos menos nutritivos por motivos económicos. Este porcentaje asciende al 86,7% entre quienes perciben menores ingresos (hasta $800.000).

De este modo, más de la mitad de los trabajadores asalariados (56,2%) sufre la doble privación de saltarse alimentos y comer productos poco nutritivos, constituyéndose en el núcleo más crítico de la inseguridad alimentaria laboral.
Esta proporción es mayor en mujeres (6 de cada 10), jóvenes (66,8%) y trabajadores no calificados o del sector público (7 de cada 10).
En suma, sólo el 16,5% de los asalariados no sufre ninguna privación alimentaria.
Aportes de empleadores

Solo el 44,4% de los asalariados recibe algún aporte de su empleador para la alimentación. Los beneficios son regresivos: quienes más ganan, más aportes reciben.
El 80,4% de los trabajadores desearía que el empleador realice un aporte para su alimentación. Entre quienes más lo necesitan, porque sufren algún tipo de privación alimentaria, el apoyo es casi unánime: 91,5%.
Casi 6 de cada 10 trabajadores consideran que una contribución alimentaria tendría efectos positivos en su salud.
De este modo, pese a contar con un trabajo asalariado, los argentinos deben privarse de una necesidad básica como la alimentación por falta de recursos.