La polémica por la gira de Javier Milei a Nueva York sumó un capítulo incómodo para el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, luego de que quedara expuesta una contradicción entre una medida reciente del Gobierno y su propio viaje oficial.
Hace apenas una semana el Ejecutivo formalizó un nuevo régimen para las misiones al exterior de la Administración Pública Nacional, con el objetivo de reducir gastos y limitar el tamaño de las delegaciones oficiales.
La decisión administrativa, publicada el 3 de marzo en el Boletín Oficial, fue impulsada por el presidente Javier Milei y colocó en manos de la Jefatura de Gabinete la autorización de los viajes de mayor jerarquía.
Es decir, el propio Adorni quedó como la autoridad encargada de aprobar traslados de ministros, secretarios presidenciales y funcionarios con rango equivalente.
Una semana después, su propio viaje con la comitiva presidencial, y su mujer incluída, a Nueva York quedó bajo cuestionamiento político.
Además, fija criterios sobre las categorías de pasajes y determina qué rangos pueden viajar en clase ejecutiva y cuáles deben hacerlo en económica.
La intención oficial, según la normativa, es evitar comitivas sobredimensionadas y reforzar el control del gasto público en las representaciones internacionales del Estado.
El hecho generó cuestionamientos de dirigentes opositores y derivó en un pedido de informes en la Cámara de Diputados para conocer en qué carácter participó del viaje y si su traslado implicó gastos para el Estado.
La polémica se amplificó porque ocurrió pocos días después de la publicación de la norma que endureció las reglas para los viajes oficiales.
El episodio también reactivó en redes sociales un antiguo mensaje del propio Adorni en el que cuestionaba duramente los viajes oficiales durante el gobierno anterior.
Ese antecedente comenzó a circular nuevamente en las últimas horas y fue utilizado por dirigentes opositores para remarcar lo que consideran una contradicción entre el discurso político previo y algunas decisiones actuales dentro del Gobierno.
Es hermoso vivir del Estado. Más aún cuando lo mantienen los demás...
— Manuel Adorni (@madorni) April 22, 2017