por Leonardo Nieva
A cinco años de la desaparición de Tehuel de la Torre, la causa judicial sigue abierta y con una herida que no cierra. El joven trans fue visto por última vez el 11 de marzo de 2021, cuando salió de su casa en San Vicente tras una propuesta de trabajo, y desde entonces no volvió a aparecer. Su cuerpo nunca fue hallado y, aunque uno de los acusados ya fue condenado, el segundo imputado todavía espera ser juzgado.
Ese segundo juicio es el de Oscar Montes, detenido en la causa pero aún sin fecha para enfrentar un debate por jurados. La familia de Tehuel, a través de su abogado Cristian González, prepara ahora un pronto despacho para reclamar que el tribunal resuelva de una vez la integración del jurado y fije la fecha del juicio.
“Todavía no tenemos fecha de juicio y es una de las cosas por las cuales estamos peleando ahora”, dijo González a NewsDigitales. Y explicó que el reclamo no se limita a la demora procesal. También apunta a la composición del jurado popular que deberá juzgar a Montes.
El planteo de la querella busca que el jurado no esté integrado solo por personas cis. “Nosotros hicimos un pedido ante la justicia de que haya una composición heterogénea y que haya personas trans”, señaló el abogado. Según remarcó, se trata de un punto central en un caso que ya marcó un precedente histórico al convertirse en la primera condena en la provincia de Buenos Aires por homicidio agravado por odio a la identidad de género.

La primera condena recayó sobre Luis Alberto Ramos, quien en 2024 recibió prisión perpetua por el crimen de Tehuel. Esa sentencia fue luego confirmada por Casación. González definió ese fallo como un punto de inflexión. “Yo creo que ese fallo marca obviamente una bisagra y una sentencia creo que era necesaria tanto para la justicia bonaerense como a nivel nacional”, sostuvo.
Para el abogado, la condena no solo tuvo valor por la pena impuesta, sino por el reconocimiento judicial de que el asesinato de Tehuel estuvo atravesado por el odio a su identidad de género. “Marca un cierto cambio en el paradigma de cómo se juzgaban estos tipos de delitos”, afirmó. Y agregó: “Las personas trans existen, convivimos y el cuerpo legal nuestro lo tiene que contemplar, lo tiene que regular y lo tiene que proteger”.
Sin embargo, González advierte que esa perspectiva todavía no atraviesa por completo al sistema judicial. “Cuesta, cuesta penetrar y romper un poco esa barrera”, dijo. De hecho, recordó que cuando él y su equipo asumieron la representación de la familia, apenas 30 días antes del inicio del primer juicio, detectaron una carencia que consideraron grave: “No se había tomado ningún testimonio de una persona trans. ¿Y cómo vas a juzgar un transhomicidio si no hay una persona trans que te cuente qué es lo que te pasa?”.
El abogado también puso el foco en las fallas que, según su mirada, condicionaron desde el inicio la investigación. Una de las más graves fue el modo en que se buscó a Tehuel durante los primeros días. “Se perdió mucho tiempo porque por mucho tiempo buscaron a una mujer”, advirtió. Y recordó que incluso a los testigos se les preguntaba por “una chica”, pese a que Tehuel era una masculinidad trans conocida como tal en su entorno. “Todos lo conocían como una masculinidad trans”, remarcó.
Esa falta de perspectiva también es uno de los argumentos detrás del pedido para integrar un jurado más diverso en el futuro juicio contra Montes. González explicó que el esquema previsto por la ley bonaerense contempla doce jurados titulares, “seis hombres cis y seis mujeres cis”, pero entiende que eso deja afuera la experiencia de vida de una comunidad directamente atravesada por el caso. “Uno de los fundamentos básicos que tiene la ley de juicio por jurados en la provincia de Buenos Aires es que por la experiencia de vida los testigos pueden determinar si son culpables o inocentes los imputados”, sostuvo.
Aunque reconoce que las posibilidades de éxito son reducidas, insiste en dar la discusión. “Creo que no, pero hay que dar la batalla, por lo menos poner el tema en discusión”, respondió cuando se le preguntó si cree que la Justicia aceptará ese pedido.
La causa tiene, además, un elemento que vuelve más doloroso el paso del tiempo: el cuerpo de Tehuel nunca apareció. Para la querella, esa ausencia convierte el caso en una herida permanente. “La angustia es perpetua”, dijo González. Y sintetizó en una frase el drama de la familia: “El crimen para mí se sigue cometiendo todos los días. Todos los días que la familia de Tehuel no sabe dónde está, el crimen se sigue cometiendo”.
Según el abogado, ni Ramos ni Montes aportaron datos que permitan saber qué hicieron con el cuerpo del joven. “Ninguno de los dos ha hablado”, señaló. Esa negativa, añadió, impide a la familia cerrar el duelo. “La familia no tiene un lugar a donde llevarle una flor, donde poder despedirse”, explicó.
En la reconstrucción de la querella, Tehuel fue captado junto a Ramos y Montes en las cercanías de la casa del primero, y las pericias telefónicas, las cámaras de seguridad y las manchas de sangre compatibles con la víctima halladas en la vivienda fueron piezas decisivas para sostener la acusación. “Había mucho material y mucha prueba para condenarlo a Ramos”, dijo González, quien cree que el segundo juicio debería llegar a la misma conclusión.
Pero cinco años después de la desaparición, el expediente todavía arrastra una demora decisiva. La familia ya consiguió una condena histórica, pero sigue esperando una respuesta completa: que se juzgue al segundo acusado y que alguien diga, finalmente, dónde está Tehuel.