El actual conflicto bélico en Medio Oriente impacta de lleno en la próxima Copa Mundial de Fútbol de la FIFA. El ministro de Deportes de Irán, Ahmad Donyalami, sembró serias dudas sobre la participación de la selección de fútbol de su país en el Mundial, que se disputará en Estados Unidos, Canadá y México.
Donyalami fue contundente: "no tenemos condiciones para participar en el Mundial". La declaración oficial llega tras los ataques aéreos lanzados por Estados Unidos e Israel contra Irán, que comenzaron el 28 de febrero y dejaron miles de víctimas y una escalada de conflictos sin precedentes.
El ministro justificó la postura de Teherán apelando a la seguridad de la delegación y al contexto bélico. "Nos han impuesto dos guerras y han matado a miles de nuestro pueblo. Por lo tanto, ciertamente no podemos tener tal presencia", dijo Donyalami, pese a las garantías que el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, aseguró haber recibido de Donald Trump respecto a la bienvenida a la selección iraní.
La posibilidad de la ausencia de Irán en el Mundial es un tema de alta complejidad para la FIFA, ya que todos los partidos de la selección iraní en la fase de grupos (contra Bélgica, Egipto y Nueva Zelanda) están programados para jugarse en Estados Unidos.

Si Irán confirma su retiro, la FIFA aplicará las cláusulas de su reglamento, que prevén duras consecuencias económicas y deportivas:
El apartado 6.7 del reglamento otorga a la FIFA plena discrecionalidad para decidir cómo cubrir la vacante. Sin embargo, la lógica indica que el reemplazo saldrá de la Confederación Asiática (AFC), buscando respetar el mérito deportivo.
Irak: El equipo de Graham Arnold, que ya solicitó la postergación de su repechaje por la misma guerra, es el mejor posicionado. En caso de que Irán se baje, Irak podría clasificar directamente al Mundial.
Emiratos Árabes Unidos: Si Irak asciende directamente, Emiratos Árabes Unidos (a quien Irak venció en la clasificación) podría tomar su lugar en el repechaje intercontinental.