La ceremonia de investidura de José Antonio Kast como presidente de Chile reunió a dirigentes internacionales y figuras políticas de distintos países. Entre los asistentes estuvo Juan Guaidó, exlíder del gobierno interino venezolano, cuya presencia volvió a colocar su nombre en el debate regional y reactivó la discusión sobre el balance real de aquella experiencia política.
Cuando el interinato fue proclamado en 2019, la oposición venezolana apostó por una fórmula excepcional: construir un gobierno paralelo que buscara presionar la salida de Nicolás Maduro mediante reconocimiento internacional y presión institucional. Durante un tiempo, Guaidó se convirtió en el rostro visible de esa estrategia y recibió el respaldo de decenas de gobiernos. Sin embargo, con el paso de los años, el proyecto terminó diluyéndose sin haber logrado su objetivo central: una transición política efectiva en Venezuela.
El desgaste político de Guaidó comenzó a hacerse evidente a medida que las expectativas iniciales chocaban con la realidad del poder en Caracas. Lo que en un primer momento fue presentado como una vía rápida hacia el cambio político terminó convirtiéndose en un proceso prolongado y sin resultados concretos. Dentro de la propia oposición venezolana comenzaron a surgir críticas sobre la estrategia adoptada y sobre la capacidad del liderazgo interino para sostener una hoja de ruta clara.
Con el tiempo, distintos sectores opositores también cuestionaron la gestión del llamado gobierno interino. En medios y debates políticos aparecieron denuncias y sospechas sobre el manejo de ayuda humanitaria y de algunos recursos vinculados a activos internacionales, episodios que terminaron debilitando aún más la credibilidad del proyecto que encabezaba Guaidó.

La presencia del dirigente venezolano en el cambio de mando chileno se produce en un momento en que su figura continúa asociada a aquel experimento político. Para muchos analistas, la experiencia del interinato dejó una lección sobre los límites de las estrategias basadas principalmente en reconocimiento internacional sin control efectivo del territorio ni de las instituciones del Estado.

Por esa razón, cada nueva aparición pública del exdiputado venezolano revive un balance incómodo. Mientras algunos sectores aún valoran su papel en la internacionalización de la crisis venezolana, otros sostienen que el episodio del gobierno interino terminó convertido en una experiencia política fallida que debilitó la credibilidad de la oposición ante la ciudadanía.