Las fuertes lluvias que caen sobre Tucumán vuelven a provocar inundaciones, rutas anegadas y complicaciones en distintos puntos del interior provincial. En zonas del sur y del oeste, el agua desborda ríos y arroyos y genera daños en viviendas, caminos rurales y áreas productivas.
El fenómeno climático no es nuevo para la provincia. Cada temporada de lluvias deja escenas similares: barrios bajo el agua, evacuaciones preventivas y operativos de emergencia para asistir a familias afectadas.
Pero en esta oportunidad, la crisis climática vuelve a cruzarse con un episodio político que marcó el verano tucumano y que hoy vuelve a aparecer en el debate público.
Mientras la provincia enfrentaba un fuerte temporal a comienzos de este año, el gobernador Osvaldo Jaldo quedó en el centro de una fuerte polémica tras difundirse imágenes suyas vacacionando en Aruba, una isla del Caribe.
Las fotos mostraban al mandatario disfrutando de la playa en un destino paradisíaco mientras en Tucumán se registraban lluvias intensas, inundaciones y daños en distintos puntos del territorio provincial.
Ante la controversia, Jaldo defendió su decisión y aseguró que se encontraba de licencia personal sin goce de haberes, por lo que —según sostuvo— el viaje no implicaba gastos para el Estado. Sin embargo, la polémica no se disipó y el episodio quedó instalado en la agenda política provincial, reapareciendo cada vez que el clima golpea con fuerza a la provincia.

El nuevo temporal también se produce en medio de un contexto económico complejo para Tucumán. Dirigentes opositores vienen advirtiendo sobre problemas de administración de recursos públicos, dificultades fiscales y una caída en la capacidad de inversión del Estado provincial.
En ese marco, cuestionan que la provincia no haya avanzado en obras estructurales para mitigar inundaciones pese a que los temporales se repiten año tras año. Según plantean, la falta de inversión en infraestructura hídrica y mantenimiento de canales y ríos termina amplificando los efectos de cada tormenta.
Para estos sectores, el problema no es únicamente climático sino también de gestión y planificación estatal, en una provincia donde amplias zonas urbanas y rurales continúan expuestas al impacto de lluvias intensas.
MAÑANA SE VUELVEN A SUSPENDER LAS CLASES.
— Lisandro Catalán (@catalanlisandro) March 10, 2026
El año pasado fue por el frío. Hoy es porque las escuelas están tapadas por agua.
La ministro se ve obligada a dejar a cientos de chicos sin clases porque durante décadas los recursos públicos se destinaron al gasto político en lugar de… pic.twitter.com/Miu0r5JTPN
Uno de los que apuntó contra el gobernador fue el dirigente libertario Lisandro Catalán, referente de La Libertad Avanza en Tucumán, quien criticó el gasto político y la falta de planificación para enfrentar emergencias climáticas en la provincia.
"El año pasado fue por el frío. Hoy es porque las escuelas están tapadas por agua. La ministro se ve obligada a dejar a cientos de chicos sin clases porque durante décadas los recursos públicos se destinaron al gasto político en lugar de a las verdaderas prioridades: escuelas en condiciones, vidrios en las aulas, caminos transitables e infraestructura básica", sentenció Catalán.
En ese aspecto, remarcó que "mientras la política se agranda, la educación de nuestros chicos se deteriora. Tucumán necesita menos privilegios para la política y más inversión en lo que realmente importa".
Desde otros sectores opositores también señalaron que las imágenes del gobernador en un destino turístico internacional mientras la provincia sufría inundaciones dejaron una señal política negativa en un contexto de crisis económica y social.
La crítica central, explican, no apunta al derecho del mandatario a tomarse vacaciones, sino al contraste entre el descanso en un destino paradisíaco y las emergencias recurrentes que atraviesan distintas localidades tucumanas cada vez que llueve con intensidad.

El temporal actual vuelve a poner en discusión la infraestructura hídrica de la provincia. Dirigentes opositores y especialistas vienen señalando desde hace años la necesidad de obras de canalización, drenaje y mantenimiento de ríos para reducir el impacto de las lluvias.
Cada episodio climático revive la misma pregunta: por qué Tucumán sigue registrando inundaciones que afectan a barrios enteros, caminos rurales y áreas productivas.
En ese contexto, las lluvias actuales no sólo generan preocupación por los daños materiales y las evacuaciones, sino que también reactivan un debate político sobre la gestión provincial, la administración de recursos públicos y la planificación de obras para prevenir emergencias.

Mientras equipos de Defensa Civil continúan monitoreando ríos y zonas críticas, el clima vuelve a poner a Tucumán frente a un escenario que parece repetirse cada año.
Las lluvias dejan barrios bajo el agua y rutas cortadas, y al mismo tiempo reabren un debate político que sigue latente desde el verano: si la provincia está preparada para enfrentar fenómenos climáticos cada vez más intensos.
Y en ese debate, el recuerdo del viaje del gobernador a las playas del Caribe sigue funcionando como símbolo de una polémica que, cada vez que llueve fuerte, vuelve a instalarse en la escena política tucumana.