El 11 de marzo de 2001, las tribunas del viejo estadio de 1 y 57 vibraron con el triunfo de Estudiantes de La Plata por 2-1 ante Gimnasia. Lo que pocos sabían, y mucho menos sospechaban, era que ese clásico sería la última vez que verían a Edgardo "Ruso" Prátola pisar un campo de juego como futbolista profesional.
El "Ruso", con 32 años, ya presentaba un deterioro físico. Había perdido varios kilos y una intuición le decía que algo grave sucedía. Con esa certeza silenciosa, le suplicó a Néstor Craviotto, entonces entrenador del "Pincha", que lo incluyera entre los titulares. "Mi sueño es que me vuelvan a putear en una cancha los hinchas de Gimnasia", le dijo Prátola a su amigo y DT. Una semana después, la cruel noticia: tenía cáncer de colon.
El diagnóstico cayó como un mazazo. En una entrevista con La Nación, Prátola relató la crudeza de ese momento: "Contra Gimnasia jugué con cuatro kilos menos. Me operé a los diez días y ahí se enteraron mi mujer, que estaba embarazada de ocho meses de Iara, y Micaela. Diez días más tarde me enteré yo y mi mujer se puso a llorar. El médico me lo dijo y pensé que era boleta, que no iba a poder disfrutar a mis hijas."
Sin embargo, su espíritu indomable se impuso. "Llegué a mi casa y cuando abrí la puerta estaba mi nena con mi cuñada viendo una película, y me dije: 'No me puedo quedar. Tengo que salir a pelearla'".
Así, el "Ruso" comenzó una batalla contra la enfermedad, sometiéndose a interminables sesiones de quimioterapia y diversas operaciones. Incluso, llegó a trotar en el Country de City Bell, soñando con volver a vestirse de zaguero, aunque los médicos le pusieron un freno definitivo.

El clásico platense número 129, válido por la sexta fecha del Clausura 2001, fue un triunfo histórico para Estudiantes por 2-1. Los goles del "Pincha" los marcaron Luciano Galletti y Ernesto Farías, mientras que Ariel Pereyra descontó para el "Lobo". Prátola disputó los 90 minutos de aquel partido.
El "Ruso" se calzó la camiseta albirroja entre 1988 y 1996, y regresó en la temporada 2001/02 para completar 234 partidos por torneos de AFA, entre la máxima categoría y el ascenso, en los que gritó siete goles. Su carrera también incluyó un paso por el León de México y Unión de Santa Fe.
Edgardo Prátola falleció el 27 de abril de 2002, a los 32 años. Su muerte dejó un profundo dolor en el fútbol argentino y en el corazón de Estudiantes. El presidente del club, Edgardo Cicchetti, comunicó la noticia al plantel que se encontraba concentrado para enfrentar a Independiente. A pesar de la tristeza, el equipo salió a jugar y empató sin goles, honrando la última voluntad del "Ruso": la de jugar a pesar de todo.
Sus compañeros usaron remeras con la leyenda "Ruso, estás con nosotros", un lema que se perpetuó. Ana Laura Espósito, su esposa y madre de sus dos hijas (Camila e Iara), reveló que las cenizas del defensor descansan en el arco de 55, en el estadio de Estudiantes. "Estudiantes era su casa. Sus padres y yo decidimos que sus cenizas descansen allí", precisó, explicando el significado de la profunda conexión del "Ruso" con el club.
A 25 años del último partido, Edgardo Prátola sigue siendo un emblema de Estudiantes, un luchador incansable cuya memoria permanece viva en cada calle de la ciudad de La Plata, sin distinguir colores.