El Gran Premio de China se presenta como una prueba de fuego para Franco Colapinto y el equipo Alpine. Tras un debut difícil en Australia, el A526 mostró falencias en clasificación pero signos de recuperación en carrera.
En este contexto, la escudería francesa aterriza en Shanghái con una preocupación técnica que ya fue blanqueada: el auto sufre subviraje en curvas de alta velocidad y las soluciones no estarán listas para este fin de semana.
Steve Nielsen, director deportivo de Alpine, encendió las alarmas al reconocer que las características del Circuito Internacional de Shanghái podrían exacerbar los problemas vistos en Melbourne.
"La naturaleza del circuito significa que hay más curvas de alta velocidad, por lo que ese problema se vuelve mayor. Tenemos piezas en camino que esperamos que lo solucionen, pero no estarán en China", lamentó el directivo, confirmando que Colapinto y Pierre Gasly deberán arreglárselas con lo que tienen.
La dificultad se multiplica al tratarse del primer fin de semana con formato Sprint de la temporada 2026. Los pilotos tendrán una única sesión de entrenamientos libres (este viernes a las 00:30 de Argentina) antes de saltar directamente a la clasificación. "Será un gran desafío. Tendremos que adaptarnos muy rápido y estar listos desde el principio", analizó Colapinto.

El argentino llega con el recuerdo fresco de su salvada milagrosa en la largada de Australia, donde esquivó por centímetros el auto de Liam Lawson. "Fue realmente al límite. La repetición todavía me sorprende", confesó.
Pese a la sanción recibida en Melbourne, Franco rescató el aprendizaje: "Pudimos entender mejor el comportamiento del coche en carrera y vimos un buen potencial. Llegamos a Shanghái queriendo construir sobre esa base".
Alpine buscará sumar sus primeros puntos gordos en una carrera que promete ser una lotería estratégica, donde la mano de Colapinto deberá compensar lo que la aerodinámica todavía no puede ofrecer.