La adaptación de One Piece, el manga más vendido de la historia, ha llegado con buenas críticas a Netflix. Con el reciente lanzamiento de su segunda temporada, la serie cubrió los arcos de Loguetown y Drum Island. Sin embargo, la escala de la obra original de Eiichiro Oda es tan grande que lo visto hasta ahora representa apenas un pequeño paso en la franquicia.
El desafío de Tomorrow Studios y Netflix radica en llevar el material de origen a la pantalla de forma convincente. Desde su debut en 1997, la odisea pirata ha acumulado más de 1,170 capítulos y 100 volúmenes, convirtiéndose en un fenómeno global. Adaptar una historia de estas dimensiones requiere una planificación temporada tras temporada que equilibre la fidelidad al manga con las limitaciones de tiempo de una producción televisiva de alto presupuesto. En este contexto, ¿qué tan cerca estamos realmente del final?

Con la segunda entrega, se confirma que solo se han adaptado 154 capítulos de los 1,174 publicados del manga hasta la fecha. Esto significa que la adaptación live-action de One Piece ha cubierto apenas el 13.1% de la historia total.
Mirando hacia el futuro, la tercera temporada (que se espera para el verano de 2027) se centrará en la saga de Alabasta. Si la serie mantiene su estructura actual, para cuando concluya dicha etapa, el porcentaje de avance apenas rozará el 18.5%. Además, esta cifra se sigue modificando: mientras la serie se filma, Eiichiro Oda continúa dibujando nuevos capítulos cada semana.
Las estimaciones sugieren que One Piece podría extenderse fácilmente hasta las ocho o nueve temporadas para cubrir sagas fundamentales como Water 7, Marineford o Wano. De momento, no hubo anuncios oficiales en torno a cuánto más veremos del Sombrero de Paja.