La Iglesia católica vivió uno de los momentos más históricos de su historia reciente. Tras el cónclave celebrado en el Vaticano, el 13 de marzo de 2013, los cardenales eligieron como nuevo pontífice al argentino Jorge Mario Bergoglio, quien adoptó el nombre de Francisco.
La elección sorprendió al mundo por varias razones. Por primera vez en más de mil años, el papa no era europeo. Bergoglio se convirtió en el primer pontífice latinoamericano, el primero proveniente de América y también el primer papa de la orden de los jesuitas. Su elección llegó tras la histórica renuncia del papa Benedicto XVI, que había dejado el cargo semanas antes, algo que no ocurría desde hacía siglos.
Cuando apareció por primera vez en el balcón de la Basílica de San Pedro, Francisco saludó a la multitud con una frase simple que marcaría el tono de su pontificado: “Buenas noches”. Antes de impartir su bendición pidió a los fieles que rezaran por él, un gesto que fue interpretado como símbolo de humildad.
Jorge Mario Bergoglio nació en Buenos Aires en 1936, hijo de inmigrantes italianos. Antes de ingresar al seminario trabajó como técnico químico y luego se unió a la Compañía de Jesús, donde desarrolló gran parte de su carrera religiosa. En 1998 fue nombrado arzobispo de Buenos Aires y en 2001 el papa Juan Pablo II lo designó cardenal.
Durante su tiempo en Argentina se hizo conocido por su estilo austero, su cercanía con los sectores más pobres y su decisión de evitar los privilegios asociados al cargo. Prefería usar transporte público y vivía en un departamento sencillo en lugar de la residencia episcopal. Ese perfil pastoral fue uno de los factores que influyó en su elección como papa.

Desde el inicio de su pontificado, Francisco impulsó una agenda centrada en la justicia social, la defensa de los pobres, el diálogo interreligioso y la protección del medio ambiente. También promovió reformas dentro del Vaticano y buscó acercar la Iglesia a realidades sociales contemporáneas, con mensajes sobre temas como la migración, la desigualdad económica y el cambio climático.
En 2015 publicó la encíclica Laudato si’, dedicada a la crisis ambiental, que tuvo un fuerte impacto en el debate global sobre el cuidado del planeta. Su liderazgo también estuvo marcado por viajes a numerosos países y por gestos simbólicos orientados a mostrar una Iglesia más cercana y pastoral.

La elección de Francisco fue especialmente significativa para América Latina, una región que concentra casi el 40% de los católicos del mundo. Su llegada al papado reflejó el crecimiento de la Iglesia en el hemisferio sur y representó un cambio histórico en la geografía del liderazgo católico.

Más de una década después de aquel anuncio en la Plaza de San Pedro, el 13 de marzo de 2013 sigue siendo recordado como el día en que la Iglesia eligió a un papa que se presentó ante el mundo como “un obispo venido del fin del mundo”.