Jonatan Castellano es el nuevo líder del Turismo Carretera 2026. El piloto del Dodge Challenger del Galarza Racing, logró meterse nuevamente dentro del top 10 y se quedó con la cima de la tabla.
El “Pinchito”, pasó por el Living de News digitales tiempo atrás y habló desde la imborrable herencia de su padre, el gran Óscar "Pincho" Castellano, el automovilismo argentino como industria deportiva, su conexión con el campo argentino y hasta su simpatía por Estudiantes de La Plata.
Crecer con el apellido Castellano en el automovilismo no es cosa menor. Jonatan lo sabe bien. Recordó con emoción el último podio de su padre el día de su retiro, cuando él apenas tenía seis años.
"Esa imagen es muy fuerte porque era escuchar el podio y los hinchas que cantaban: ‘y el Pincho no se va y el Pincho no se va’. Lo estoy viendo hoy, cierro los ojos y estoy viendo ese momento", recordó.
Su debut en la Fórmula Renault en la convulsa crisis del 2001 fue una muestra temprana de la resiliencia familiar. Con 15 años, la situación económica era tan complicada que su padre tuvo que vender "un campo importante" para solventar los gastos.
Sin embargo, un "click" crucial llegó en 2003: "Mi viejo me dijo, 'Bueno, no te banco más, a partir de ahora si querés correr, hacete valer por vos mismo'". Esta frase lo impulsó a buscar sus propios sponsors para seguir compitiendo.
La comparación con su padre, un ídolo del automovilismo, es "siempre latente hasta hoy en día". Si bien reconoce que el apellido Castellano le abrió "cantidad de puertas", la autoexigencia superó cualquier presión externa. "Es mi principal reflejo, mi principal objetivo a lograr", afirmó Jonatan.

La inquebrantable identificación de Castellano con la marca Dodge tiene un origen claro: el "Tano" Salerno. Un día en boxes, siendo joven, Salerno lo invitó a subirse como acompañante. "Me encantó lo que era la GTX en ese momento y ni que hablar respaldado con la historia del viejo", dijo, sellando su fanatismo.
Su sueño, desde chico, nunca fue la Fórmula 1, sino el automovilismo nacional, el TC. "Si vos ves mis carpetas de la secundaria, hay dibujos de Turismo Carretera por todos lados", reveló. Su primera carrera en el TC lo encontró rodeado de ídolos como Tito Bessone, Guillermo Ortelli, Gurí Martínez y Lalo Ramos. "Estaba con 20 años al lado de todos esos ídolos en la misma reunión de pilotos", rememoró, destacando la necesidad de"bajar esa idolatría" para poder competir a la par.
La realidad del Turismo Carretera ha cambiado drásticamente. Castellano destacó la irrupción de la tecnología: "Hoy en día tenés todas las cámaras a bordo, adquisiciones de datos, simulador".
Sin embargo, esta modernización tiene su contracara en el espectáculo. Castellano es crítico: "Estamos en deuda con el espectáculo, con el TC". Argumenta que la búsqueda de más potencia (500 HP) es "contraproducente para el espectáculo", ya que autos tan veloces reducen drásticamente los sobrepasos y la emoción en pista.
El aspecto económico también preocupa. "Para correr una temporada en el TC se necesita mucho dinero, demasiado", sentenció. Advierte que el piloto, es quien termina "corriendo la calle para juntar ese presupuesto".

Más allá de las pistas, la vida de Jonatan está intrínsecamente ligada al campo argentino. Él y su familia son productores en Lobería, por lo que el piloto está muy asociado a marcas del sector y es un visitante destacado de cada edición de Expoagro.
"Mi viejo siempre tiene el dicho, 'los Castellanos vivieron, viven y van a vivir del campo'", graficó. De chico, realizó todo tipo de tareas rurales, desde siembra y cosecha hasta fumigación y paliar silos, lo que lo identifica como un embajador natural del sector.
En cuanto al fútbol, Castellano reveló su fanatismo por Estudiantes de La Plata. "Yo era hincha de Boca y bueno... me fui a estudiar a Mar de Plata y después a La Plata... me empecé a contagiar y ahí arrancó mi fanatismo por Estudiantes", explicó.