14/03/2026 - Edición Nº1131

Política

Hechos que marcaron época

Rosas: análisis del poder, el exilio y el término de su era en Argentina

14/03/2026 | El histórico gobernador bonaerense murió en Inglaterra a los 83 años tras más de dos décadas de exilio.



El 14 de marzo de 1877 murió Juan Manuel de Rosas, uno de los personajes más influyentes y polémicos de la historia argentina. Tenía 83 años y falleció en Southampton, donde vivía exiliado desde hacía más de dos décadas tras la caída de su gobierno.

Su muerte ocurrió lejos de la tierra que había marcado profundamente con su liderazgo político. Desde mediados del siglo XIX, Rosas ya era una figura histórica en vida: para algunos, un defensor del federalismo y de la soberanía nacional; para otros, el símbolo de un poder autoritario que condicionó el desarrollo político del país.

 Retrato de Juan Manuel de Rosas, gobernador de Buenos Aires y líder del federalismo.

De estanciero a líder político

Nacido en Buenos Aires en 1793, Rosas creció vinculado al mundo rural y a la actividad ganadera. Con el tiempo se transformó en un poderoso estanciero de la campaña bonaerense y consolidó una red de influencia entre hacendados y milicias rurales que sería clave para su ascenso político.

En 1829 llegó por primera vez a la gobernación de Buenos Aires luego de derrotar al general Juan Lavalle, en medio de las intensas disputas entre unitarios y federales que marcaron los primeros años de la organización nacional. Su liderazgo se apoyó en un fuerte control político y en una estructura de poder que dominó la vida pública durante largos períodos.

La Confederación y el poder federal

Durante su prolongada influencia en el gobierno bonaerense, Rosas se convirtió en el principal referente del federalismo y en una figura central de la Confederación Argentina. Desde Buenos Aires condujo las relaciones exteriores del territorio y enfrentó conflictos con potencias extranjeras, entre ellos los bloqueos navales de Francia y Gran Bretaña.

Su figura generó adhesiones fervorosas entre sus seguidores, pero también una fuerte resistencia política. Para sus opositores, su gobierno representó un sistema de control político rígido, mientras que para sus partidarios fue una etapa de defensa de la autonomía provincial y del orden interno.

La caída y el largo exilio

El ciclo político de Rosas terminó en 1852 tras su derrota en la Batalla de Caseros frente al ejército encabezado por Justo José de Urquiza. Tras esa caída decidió abandonar el país y partió rumbo a Europa a bordo del buque británico Conflict.

Instalado en Inglaterra, vivió en una finca rural cercana a Southampton, donde se dedicó a tareas del campo y trató de recrear el ambiente de las estancias pampeanas que había dejado atrás. Allí pasó sus últimos años, alejado de la política argentina pero siempre atento a los acontecimientos de su país.

Un legado que sigue en debate

La muerte de Rosas cerró una de las etapas más intensas y conflictivas de la historia argentina del siglo XIX. Sin embargo, su figura nunca dejó de generar debates entre historiadores y dirigentes políticos.

Para algunos representa a un caudillo clave en la defensa del federalismo y la soberanía nacional; para otros, el ejemplo de un poder personalista que marcó con fuerza la vida política de su tiempo. A casi siglo y medio de su muerte, su legado sigue siendo parte central de las discusiones sobre los orígenes del Estado argentino.