15/03/2026 - Edición Nº1132

Internacionales

Alianza militar

Estados Unidos impulsa la Cúpula Dorada y Japón se suma al escudo antimisiles

13/03/2026 | Tokio planea anunciar su participación en un ambicioso sistema defensivo con sensores espaciales y podría ayudar a Washington a producir misiles en medio de las guerras en Oriente Medio y Ucrania.



La creciente tensión global y las guerras simultáneas en varias regiones están acelerando una nueva carrera tecnológica en defensa. En ese contexto, Japón planea anunciar que se sumará a la iniciativa Cúpula Dorada, el ambicioso proyecto antimisiles impulsado por Donald Trump, según funcionarios japoneses.

El anuncio se produciría durante la reunión que la primera ministra japonesa Sanae Takaichi mantendrá con Trump el 19 de marzo en Washington, una cumbre que podría marcar un punto de inflexión en la cooperación militar entre ambos países.

La iniciativa, conocida como Golden Dome o Cúpula Dorada, busca crear un sistema de defensa capaz de detectar, rastrear e interceptar misiles enemigos antes de que alcancen territorio aliado. A diferencia de los escudos tradicionales, el proyecto contempla incorporar sensores y plataformas en el espacio, lo que permitiría identificar amenazas desde su lanzamiento.


El presidente Donald Trump impulsa el proyecto Cúpula Dorada, un ambicioso sistema de defensa antimisiles que busca combinar interceptores terrestres con sensores y tecnología en el espacio.

Un escudo contra nuevas armas

El plan surge en un momento de fuerte evolución en la tecnología militar. Países como China y Rusia están desarrollando misiles hipersónicos de planeo, armas capaces de viajar a más de cinco veces la velocidad del sonido y maniobrar en vuelo, lo que dificulta enormemente su interceptación.

Para Japón, participar en el proyecto también tiene un objetivo defensivo claro. Tokio observa con preocupación la modernización militar china y el avance del programa nuclear de Corea del Norte, que ha probado repetidamente misiles balísticos en los últimos años.

La Cúpula Dorada pretende ampliar las actuales defensas antimisiles basadas en tierra, integrando nuevos sistemas experimentales. El concepto recuerda al sistema Cúpula de Hierro, que protege a Israel de ataques con cohetes, aunque el plan estadounidense apunta a una escala mucho mayor y con alcance global.

La guerra acelera la demanda de misiles

La posible participación japonesa también responde a una necesidad urgente de Washington: reponer su arsenal de misiles. Estados Unidos ha consumido grandes cantidades de municiones en los últimos años debido a dos conflictos principales. Por un lado, el apoyo militar a Ucrania desde la invasión rusa de 2022. Por otro, la actual guerra en Oriente Medio entre Estados Unidos e Israel contra Irán, que ha implicado interceptar cientos de misiles y drones lanzados contra países del Golfo.

Uno de los sistemas más utilizados ha sido el Patriot, un interceptor tierra aire clave para derribar misiles balísticos. De hecho, Japón ya envió recientemente a Estados Unidos un lote de interceptores Patriot fabricados bajo licencia, un paso histórico para un país que durante décadas mantuvo fuertes restricciones a la exportación de armas.


Los sistemas Patriot han sido clave para interceptar misiles balísticos y drones en conflictos recientes, incluido el enfrentamiento entre Estados Unidos, Israel e Irán.

Un cambio histórico en Japón

La participación en la Cúpula Dorada podría marcar otro giro importante en la política de defensa japonesa. Tras la Segunda Guerra Mundial, el país adoptó una constitución pacifista que limitaba su capacidad militar y prohibía la exportación de armamento letal. Sin embargo, el deterioro del entorno estratégico en Asia ha llevado a Tokio a flexibilizar esas normas. El gobierno japonés ha incrementado su gasto en defensa, modernizado sus fuerzas armadas y ampliado la cooperación con Estados Unidos y otros aliados.

Aunque todavía no se conocen los detalles de cómo participará Japón en el proyecto, funcionarios japoneses anticipan que Washington podría pedir producción conjunta o fabricación de misiles para reforzar las reservas estadounidenses. Si ese escenario se concreta, Japón podría convertirse en un actor clave en la cadena global de suministro de armamento occidental en una época marcada por conflictos simultáneos y una creciente competencia entre grandes potencias.