El sueño de una Bombonera para 84.000 personas está más cerca, según las palabras de Juan Román Riquelme. El presidente de Boca Juniors rompió el silencio para confirmar un paso clave en el ambicioso proyecto de remodelación: la empresa Ferrosur, que gestiona las vías linderas al estadio, dio el visto bueno a la propuesta del club, allanando el camino para la construcción de una cuarta bandeja y torres de acceso.
En diálogo con El Canal de Boca, Riquelme explicó que: "Presentamos todo lo que nos pidieron y tuvimos la respuesta de que no trae ningún inconveniente. Nos trae mucha felicidad", aseguró el dirigente, quien proyectó un futuro de vanguardia para la mítica cancha: "Va a parecer un estadio de Europa, como debe ser".
El plan maestro, que contempla elevar el aforo de 57.000 a 84.000 espectadores mediante una nueva bandeja y la instalación de 18 ascensores sobre los terrenos ferroviarios, ahora depende de la aprobación final de la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT) y del Gobierno de la Ciudad.
Riquelme fue tajante al descartar las alternativas que involucraban la compra de las medias manzanas vecinas, como el "Proyecto Esloveno" o la "Bombonera 360°". El motivo es legal y patrimonial.
"No se pueden tocar las casas. El estadio está catalogado como patrimonio", explicó el dirigente, reafirmando que la solución es crecer hacia arriba y hacia las vías, sin mover el estadio de Brandsen 805. "La Bombonera es el corazón del club y no se puede mover de acá", sentenció.

Fiel a su estilo, Román aprovechó la oportunidad para lanzar duras críticas hacia la oposición política del club y, de manera indirecta, hacia el ex presidente Mauricio Macri y el Grupo Clarín. "No creo que vuelvan nunca más. Dejaron la cancha abandonada", disparó sin filtro.
El presidente xeneize denunció "trabas y maldad" constantes hacia su gestión, mencionando como ejemplo los impedimentos para construir un polideportivo en Casa Amarilla. "Si tuvieran una cosa sobre mí, estaría preso con cadena perpetua. Soy el grano más grande que le apareció a este señor, y me da felicidad que sea así porque amo a mi club", arremetió, dejando en claro que la grieta política en Boca entre el macrismo y Riquelme está más vigente que nunca.
Con la carpeta técnica en manos de los organismos estatales y la promesa de no cambiar jamás el nombre del estadio, Boca avanza hacia una transformación histórica que, según su presidente, será "el sueño cumplido" de todos los hinchas.