La Justicia dictó una dura condena contra un albañil acusado de cometer dos crímenes con un patrón similar en Mar del Plata. El tribunal que intervino en el juicio concluyó que fue el responsable de los asesinatos de las jubiladas María Angélica Rossi y Elizabet Othondo, ocurridos con pocas semanas de diferencia en 2023.
La sentencia fue dictada por el Tribunal Oral en lo Criminal N° 2, integrado por los jueces Federico Cecchi, Roberto Falcone y Alexis Simaz, que consideraron probado que Jonathan Darío Cáceres, de 33 años y de oficio albañil, fue el autor material de ambos homicidios.
Durante el debate oral el acusado negó haber participado en los hechos y sostuvo que en la fecha de los ataques se encontraba trabajando en otro lugar. Sin embargo, los magistrados dieron mayor peso a las pruebas reunidas durante la investigación.

Entre los elementos que lo comprometieron se destacó el hallazgo de material genético de las víctimas en prendas que fueron secuestradas durante un allanamiento en su vivienda. Los peritajes también permitieron reconstruir su presencia en los escenarios de los crímenes.
El primero de los hechos ocurrió el 5 de mayo de 2023 en una casa del barrio Bosques de Peralta Ramos, donde fue asesinada María Angélica Rossi. Tras el ataque, el agresor intentó provocar un incendio dentro de la vivienda, aunque los daños no impidieron que los especialistas encontraran rastros clave, entre ellos la huella de una zapatilla con manchas de sangre.
Menos de un mes después, el 2 de junio, se produjo el segundo crimen. En esa ocasión la víctima fue Elizabet Othondo, también jubilada. Según la reconstrucción del caso, el agresor ingresó a la vivienda, sustrajo distintos objetos y luego la mató. Al igual que en el primer episodio, el lugar fue incendiado en un intento de borrar evidencias.
La investigación logró unir ambos hechos cuando se comprobó que el acusado conservaba el teléfono celular que había sido robado en el primero de los ataques. Ese dato permitió ubicarlo en un hospedaje de la calle La Pampa al 1300, donde posteriormente se realizaron los allanamientos que consolidaron la acusación.
Con ese conjunto de pruebas, la fiscalía sostuvo que Cáceres había repetido un mismo mecanismo en ambos crímenes. El tribunal coincidió con esa hipótesis y resolvió imponerle la pena máxima prevista por la ley.