El 14 de marzo de 2018 quedó marcado a fuego en la historia del fútbol argentino como la noche en que River Plate y Boca Juniors volvieron a definir un título nacional tras 42 años de espera.
El estadio Malvinas Argentinas de Mendoza fue el escenario donde el equipo de Marcelo Gallardo, campeón de la Copa Argentina 2017, se midió ante el conjunto de Guillermo Barros Schelotto, quien llegaba como ganador del torneo local.
Aquella noche no solo rompía el largo paréntesis desde la final del Nacional 1976, sino que ponía a prueba la templanza de un River que venía golpeado por las críticas debido a su bajo rendimiento futbolístico.

La historia comenzó a inclinarse para el "Millonario" a los 18 minutos de juego, cuando el árbitro Patricio Loustau sancionó un penal por una infracción de Edwin Cardona sobre Ignacio Fernández. El "Pity" Martínez asumió la responsabilidad y, con una ejecución precisa frente a Agustín Rossi, puso el 1 a 0 parcial.
En esa primera mitad, River logró imponerse táctica y mentalmente ante un Xeneize que sintió el impacto del gol y no lograba generar peligro real, permitiendo que los de Gallardo dominaran los tiempos del encuentro con autoridad.
En el complemento, la dinámica cambió y Boca salió con todo en busca del empate, obligando a Franco Armani a convertirse en la gran figura de la noche. El arquero millonario tuvo intervenciones determinantes, logrando tapar remates clave de Cristian Pavón y Nahitan Nández, e incluso reaccionando ante un rebote fortuito en Lucas Pratto que casi termina en gol en contra.
Fue en ese momento de mayor asedio donde el equipo de Gallardo sacó a relucir su oficio, administrando la desesperación de su rival y esperando el momento justo para dar el golpe de gracia.

La estocada final llegó a los 70 minutos a través de una contra letal iniciada precisamente tras una salvada de Armani. Ignacio Scocco fue el encargado de empujar la pelota a la red para sellar el 2 a 0 definitivo, desatando la locura en la hinchada riverplatense que - como siempre- colmó la tribuna mendocina.
Con este resultado, el "Muñeco" ratificaba su superioridad en los duelos directos ante el clásico rival, sumando la Supercopa a las eliminaciones previas de la Copa Sudamericana 2014 y la Copa Libertadores 2015, consolidando una mística imbatible. Tras el pitazo final y la consagración, Marcelo Gallardo sorprendió a todos con una declaración cargada de ironía que pasó a la posteridad.
El entrenador afirmó que el bajo nivel mostrado durante los meses previos había sido parte de una estrategia para que Boca no supiera cómo iban a plantear el partido decisivo.
A la distancia, aquel 14 de marzo se percibe como la continuidad de un dominio que alcanzaría su punto máximo meses después con la histórica final de la Copa Libertadores en Madrid. Hoy, a 8 años, el hincha de River recuerda con orgullo y una sonrisa aquella gesta en tierras cuyanas.