Tal como estaba previsto, los vecinos damnificados por el reciente derrumbe en el complejo "Estación Buenos Aires" se congregaron en la esquina de Astor Piazzolla y Montesquieu, a pocos metros del Estadio Tomás Adolfo Ducó, para realizar un abrazo simbólico a las estructuras afectadas. El acto, que tuvo una fuerte carga emocional, no solo buscó visibilizar la situación de quienes perdieron el acceso a sus viviendas, sino también interpelar directamente a Constructora Sudamericana S.A. (COSUD), la empresa encargada del proyecto.

Anahí, una de las vecinas afectadas que hoy se encuentra desplazada de su hogar, compartió el sentir de la comunidad tras la jornada. "Fue muy emotivo. Se sumó gente del barrio también", expresó, destacando la solidaridad de los residentes de la zona ante el drama habitacional. Según relató la damnificada, el malestar es creciente debido a la falta de definiciones sobre las causas del derrumbe y la carencia de un cronograma claro que permita proyectar el regreso a sus propiedades. "Los reclamos principales son encontrar a los responsables, que COSUD dé la cara y, sobre todo, la necesidad urgente de retomar nuestras vidas en nuestras propias casas", enfatizó.
La situación para las familias involucradas es crítica. Actualmente, la gran mayoría permanece alojada en hoteles del centro porteño de manera provisoria, una solución que los vecinos consideran insuficiente ante la pérdida de su rutina y la falta de garantías sobre la seguridad estructural del complejo. Ante la incertidumbre que atraviesan, el grupo de damnificados tomó una determinación firme: convertir el reclamo en una cita constante. "La idea es juntarnos todos los sábados hasta que podamos volver a los departamentos", confirmó Anahí.

El conflicto pone nuevamente bajo la lupa a la desarrolladora constructora y al control de los estándares de seguridad en los nuevos complejos habitacionales de la Ciudad. Mientras la Justicia avanza en la investigación para determinar las responsabilidades técnicas del siniestro, los vecinos de "Estación Buenos Aires" sostienen que no bajarán los brazos. El abrazo simbólico de esta tarde es solo el inicio de una lucha que, según advirtieron, se mantendrá vigente mientras las familias sigan fuera de sus hogares y las respuestas corporativas sigan siendo esquivas.