En medio de una emergencia hídrica que dejó miles de afectados, evacuados y severos daños en distintas localidades del sur tucumano, el gobernador Osvaldo Jaldo y el referente provincial de La Libertad Avanza, Lisandro Catalán, protagonizaron un fuerte cruce público por la asistencia enviada desde la Nación. Lo que comenzó como una disputa por la atribución de gestiones y la distribución de ayuda terminó convirtiéndose en un nuevo capítulo de la pelea política entre el oficialismo provincial y el armado libertario en Tucumán.
Jaldo apuntó directamente contra Catalán con un mensaje en redes sociales: “¡Basta! La política partidaria puede esperar, la gente no”. Allí lo acusó de intentar apropiarse de gestiones que, según sostuvo, fueron realizadas personalmente por el mandatario ante funcionarios nacionales. El gobernador afirmó que la asistencia fue articulada en diálogo con el ministro del Interior, Diego Santilli, y con la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, y reprochó al dirigente libertario no haber aportado “ninguna solución ni ningún recurso concreto” para los damnificados.
Catalán respondió con dureza. Cuestionó el tono del gobernador, dijo que Jaldo no está acostumbrado a que le marquen “las falencias de la provincia” y aseguró que dirigentes de La Libertad Avanza Tucumán se comunicaron con funcionarios nacionales, quienes les habrían informado que la ayuda estaba “a disposición para su retiro hace días”. También reclamó eficiencia en la logística provincial de distribución y vinculó la tragedia con “años de malas gestiones”. Ese contrapunto dejó al descubierto una disputa más profunda: quién capitaliza políticamente la llegada de la ayuda nacional y quién queda expuesto por las fallas de respuesta en medio del desastre.

La pelea no puede entenderse sin la magnitud del drama que atraviesa la provincia. En los últimos días, Tucumán registró lluvias extraordinarias que provocaron anegamientos, desbordes, aislamiento de parajes y evacuaciones masivas. En algunas zonas se reportaron hasta 170 milímetros de agua, con rutas cortadas, pueblos incomunicados y suspensión de clases. El propio Jaldo advirtió que en apenas cuatro meses cayó cerca del 60% del promedio anual de lluvias de la provincia, una cifra que da dimensión del impacto del fenómeno.
Entre las localidades más afectadas aparecieron La Madrid, Villa Belgrano, Santa Ana, Aguilares, Alberdi, Monteagudo y sectores rurales del este tucumano. En Villa Belgrano, más de 400 familias resultaron afectadas y al menos 27 personas debieron ser evacuadas. En La Madrid, uno de los puntos más golpeados, se dispuso la evacuación preventiva de más de 200 familias, mientras unas 300 personas pasaron la noche en centros de evacuados montados en escuelas. En paralelo, Defensa Civil informó que todavía había parajes aislados y sectores donde seguían solicitando evacuación y asistencia.
La emergencia dejó además un fuerte daño social y de infraestructura. Hubo viviendas anegadas, pérdidas materiales, caminos intransitables, barrios bajo agua y escuelas afectadas. De hecho, este sábado se confirmó que 212 escuelas no retomarán las clases el lunes por las consecuencias del temporal y por la falta de condiciones para el regreso del alumnado en distintas localidades del interior provincial. El dato exhibe que, aun cuando el agua comenzó a retroceder en algunas zonas, la crisis sigue abierta y con secuelas concretas sobre la vida cotidiana.

En las últimas horas, el Gobierno tucumano informó una mejora parcial en las áreas más comprometidas. En La Madrid, Defensa Civil señaló que el agua se retiró en un 90%, y desde la administración provincial indicaron que el 95% de los vecinos ya pudo regresar a sus hogares, mientras continúan las tareas de limpieza, asistencia y restauración. Sin embargo, el cuadro sigue siendo delicado: persisten operativos de ayuda, evaluación de daños, asistencia a familias vulnerables y monitoreo sobre zonas todavía sensibles por posibles nuevos desbordes o complicaciones logísticas.
Ese escenario explica por qué la discusión pública escaló tan rápido. No se trata solo de una controversia por una publicación en redes sociales, sino de una disputa por la narrativa de la crisis: Jaldo busca mostrarse como el conductor de una respuesta institucional coordinada con la Nación, mientras Catalán intenta instalar que la ayuda nacional existía y que el problema estuvo en la demora o en la ineficiencia de la Provincia para ejecutarla. En ese punto, la tragedia se volvió también un campo de batalla política.
Como “basta” gobernador? El “basta” con el que usted se dirige a mí, parece ser del mismo estilo que el de su Ministro del interior. Interpreto que usted no estuvo acostumbrado a que nadie la marque las falencias de la provincia, que son innumerables.
— Lisandro Catalán (@catalanlisandro) March 14, 2026
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