La Argentina quedó conmocionada cuando se conoció la noticia: Carlos Facundo Menem, hijo del entonces presidente de la Nación, murió al caer el helicóptero que pilotaba en un campo cercano a la localidad bonaerense de Ramallo. En el accidente también falleció el automovilista y expiloto Silvio Oltra, quien viajaba con él.
Facundo Menem tenía 26 años y era una figura conocida en los círculos deportivos y sociales de la década del noventa. La tragedia impactó de lleno en la vida personal del presidente y rápidamente se convirtió en un caso de fuerte repercusión política y mediática.
Las primeras investigaciones concluyeron que la aeronave había impactado contra cables de alta tensión antes de estrellarse. Con esa hipótesis, la causa fue archivada el 16 de octubre de 1998 por el juez Carlos Villafuerte Ruzo, quien consideró que se trató de un accidente.
La madre de Facundo, Zulema Yoma, cuestionó desde el inicio esa conclusión y reclamó nuevas investigaciones. A raíz de su pedido, el caso llegó hasta la Corte Suprema, que en abril de 2001 rechazó el recurso presentado para reabrir el expediente.
A pesar de ello, el tema siguió generando controversias y en 2010 la causa volvió a ser reabierta. Años después, el 8 de julio de 2014, el propio expresidente Carlos Saúl Menem presentó un escrito en el que afirmó haber llegado a la conclusión de que la caída del helicóptero y la muerte de su hijo pudieron haber sido consecuencia de un atentado.
Además de Zulema Yoma, distintos sectores de la opinión pública sostuvieron que no se trató de un accidente. Entre los argumentos mencionados se señalaron el desguace inmediato del helicóptero —que impidió nuevas pericias—, la muerte en circunstancias violentas o poco claras de varias personas vinculadas a la investigación y la ausencia de avances concluyentes en el esclarecimiento del caso.
Con el paso del tiempo, la muerte de Carlos Facundo Menem quedó instalada en la memoria argentina como una tragedia que combinó dolor familiar, repercusión política y un largo debate sobre lo ocurrido aquella mañana de marzo de 1995.
