Los movimientos de Miguel Ángel Pichetto para promover un frente opositor contra el gobierno de Javier Milei comenzaron a generar tensiones dentro de la llamada “avenida del medio”. La posibilidad de una convergencia con sectores del kirchnerismo abrió interrogantes entre radicales y dirigentes provinciales que integran el espacio Provincias Unidas.
El punto de inflexión fue una reunión entre Pichetto y la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner, donde ambos coincidieron en la necesidad de articular un frente amplio para enfrentar al oficialismo. A partir de ese encuentro, el dirigente de Encuentro Republicano Federal comenzó una serie de contactos y reuniones con referentes políticos que comparten ese diagnóstico.
En paralelo, desde el kirchnerismo aparecieron señales hacia sectores del radicalismo. La senadora Juliana Di Tullio incluso planteó públicamente la necesidad de “ir a buscar radicales”, al señalar que existen coincidencias históricas entre ambos espacios políticos.
La hipótesis de un acercamiento entre radicales y kirchneristas no es completamente nueva. En 2006, el entonces presidente Néstor Kirchner impulsó la llamada Concertación Plural con dirigentes de la Unión Cívica Radical. Sin embargo, el contexto actual es distinto: buena parte del electorado radical mantiene un fuerte rechazo al kirchnerismo.
En ese escenario, el espacio Provincias Unidas, impulsado por gobernadores y dirigentes de perfil moderado, intenta encontrar su propio rumbo. Entre sus referentes aparecen figuras como Maximiliano Pullaro, Martín Llaryora, Carlos Sadir, Ignacio Torres y Juan Pablo Valdés.

Dentro del espacio reconocen que la polarización política complica la consolidación de una alternativa de centro. Algunos armadores incluso admiten que el proyecto podría fragmentarse de cara a 2027, con dirigentes acercándose al oficialismo y otros al frente opositor.
Las diferencias se reflejan con fuerza en la provincia de Buenos Aires, donde algunos sectores del radicalismo comenzaron a explorar contactos con el entorno del gobernador Axel Kicillof. El dirigente radical Federico Storani es uno de los referentes que impulsa un posicionamiento más crítico hacia el gobierno libertario.
En ese contexto, un reciente homenaje al ex presidente Raúl Alfonsín en La Plata reunió a dirigentes radicales y peronistas. El intendente Julio Alak aprovechó el acto para plantear la necesidad de construir consensos amplios frente al nuevo escenario político.

Sin embargo, las posiciones dentro del radicalismo están lejos de ser homogéneas. Dirigentes como Maximiliano Abad mantienen distancia con cualquier acuerdo con el kirchnerismo, mientras que sectores cercanos a Martín Lousteau promueven avanzar en conversaciones para armar un frente opositor.
Más allá de los gestos y las reuniones, dentro de la “avenida del medio” predomina una certeza: no existe todavía una estrategia electoral unificada para enfrentar al oficialismo.
En provincias como Córdoba o Santa Fe, por ejemplo, un acuerdo con el kirchnerismo aparece prácticamente descartado. En esos distritos, los dirigentes opositores evalúan incluso negociar iniciativas puntuales con el gobierno de Javier Milei.
Esa diversidad de posiciones explica por qué, pese a las fotos y los gestos políticos, la llamada avenida del medio todavía no logra definir un rumbo común frente a la creciente polarización del sistema político argentino.