La economía argentina muestra dos señales que preocupan: la destrucción de empleo registrado y una inflación que no logra desacelerar. Desde la asunción de Javier Milei, casi 300 mil puestos de trabajo registrados desaparecieron, mientras que el índice de precios hace 9 meses que no logra desacelerar.
Empleo
Desde la asunción de Milei, se destruyeron en total casi 300 mil empleos registrados (288.815): 70.346 en el ámbito público, 17.528 en casas particulares y 200.941 en el sector privado.

En el sector privado, se destaca la caída del empleo industrial: en diciembre de 2025 pasó a ser el sector que más empleo destruyó desde noviembre de 2023, seguido de la construcción.
Ello no es de extrañar dada la baja utilización de la capacidad instalada de la industria. En enero de 2026, sólo el 53,6% de las máquinas estuvieron encendidas. Este porcentaje resulta menor al de enero de 2025 (55%), pero además, es el peor enero de la serie (desde 2016).

Volviendo al empleo, particularmente en diciembre de 2025, se perdieron 12.399 puestos de trabajo asalariados registrados en el sector privado, 543 empleos registrados asalariados en el sector público, y se crearon 6.201 puestos en casas particulares. En suma, en el último mes del año, se destruyeron 6.741 empleos.
En ese mismo mes, 10.636 personas pasaron a tener el monotributo como ocupación principal, totalizando un crecimiento de 159.501 puestos bajo esa modalidad desde comienzos de la gestión económica de Luis Caputo.
El gobierno celebra este último dato, ignorando la diferencia sustancial entre los puestos asalariados y el monotributo: personas que tenían un empleo con derecho a vacaciones, aguinaldo, licencias e indemnización, pasaron a tener un trabajo prácticamente sin derechos. Una señal de la precarización del mundo del trabajo.
Inflación
La inflación de febrero fue del 2,9% en Argentina, según informó el INDEC (Instituto Nacional de Estadística y Censos). Acumula así un IPC del 5,9% en el primer bimestre del año y un 33,1% interanual.

Los rubros que lideraron los aumentos fueron Vivienda, agua, electricidad, gas y combustibles, con una suba del 6,8% y Alimentos y bebidas no alcohólicas, con aumentos promedio del 3,3%.
Ello afecta particularmente las mediciones de indigencia y de pobreza. En febrero, las canastas básicas aumentaron 3,2% (la alimentaria) y 2,7% (total).
De este modo, en febrero, una familia tipo de 4 integrantes requirió $644.088 para no ser indigente y $1.397.672 para no ser pobre.

El dato de inflación resulta inquietante para el equipo económico liderado por Luis Caputo por al menos dos motivos. En primer lugar, se ubicó en el mismo nivel de enero y acumula nueve meses consecutivos en que la inflación no desacelera respecto del mes previo.
En segundo lugar, al analizar por componentes, la inflación núcleo se ubicó incluso por encima del nivel general del IPC. En febrero, se ubicó en 3,1%, acelerando respecto a enero (2,6%).
Para marzo, las perspectivas no son buenas. De por sí, es un mes estacionalmente más complejo en materia de inflación, especialmente por el comienzo del año escolar. Además, resta saber cuánto de la suba del precio internacional de petróleo se trasladará a los surtidores locales, traccionando al alza el número general.
El dato de inflación impacta en la vida de millones de argentinos, por ejemplo, en jubilados, pensionados y beneficiarios de asignaciones, cuyos ingresos aumentan en función del dato que arroja el IPC.