Lo que iba a ser una gran cita futbolística antes de la Copa Mundial de Fútbol 2026 de la FIFA, terminó en un escándalo de negociaciones fallidas y comunicados cruzados. La Finalissima entre Argentina y España, prevista para el 27 de marzo, fue oficialmente cancelada este domingo tras fracasar las negociaciones para encontrar una sede alternativa a Doha, descartada por el conflicto bélico en Medio Oriente.
La UEFA fue la primera en golpear, emitiendo un duro comunicado donde responsabilizó a la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) por rechazar sistemáticamente todas las propuestas para salvar el evento.
Según la confederación europea, se ofrecieron opciones como jugar en el Santiago Bernabéu con distribución equitativa de público, disputar una serie a ida y vuelta (un partido en Madrid y otro en Buenos Aires en una ventana futura) o buscar una sede neutral en Europa para el mismo 27 de marzo. "Todas resultaron inaceptables para la AFA", sentenció el organismo presidido por Aleksander Ceferin.

La réplica desde Sudamérica no tardó en llegar. En un comunicado conjunto, desde la AFA desmintieron la intransigencia y expusieron su versión de los hechos. El punto de conflicto central fue la neutralidad: "El planteamiento de realizar un único partido en Madrid faltaría al principio de equidad deportiva por no tratarse de una SEDE NEUTRAL", argumentaron, ratificando la postura de Claudio "Chiqui" Tapia de no ceder la localía a España.
Sin embargo, revelaron un detalle clave que contradice a los europeos.
Según AFA, el sábado 14 de marzo llegó una propuesta para jugar en Italia (sede neutral) el 27 de marzo. "Argentina aceptó la idea sin objeciones, salvo la fecha, sugiriendo el día 31 de marzo", explicaron. La negativa de UEFA a mover el partido apenas cuatro días fue, según esta versión, la causa final de la cancelación.
La suspensión deja un hueco enorme en la preparación de ambas selecciones de cara al Mundial 2026. Argentina, vigente campeona del mundo y de la Finalissima (tras vencer a Italia en 2022), tenía planeado concentrar en Qatar y disputar un amistoso ante el combinado local, planes que ahora deberán configurarse.
España, por su parte, respaldó a la UEFA y lamentó la oportunidad perdida. "España ha ofrecido todas las posibilidades", señaló la RFEF. El esperado duelo generacional entre Lionel Messi y Lamine Yamal quedó trunco. La política, la falta de flexibilidad y los intereses cruzados pudieron más que el fútbol, dejando a los hinchas sin uno de los partidos más importantes del año.