El ministro de Asuntos Exteriores alemán, Johann Wadephul, expresó su escepticismo sobre la posibilidad de extender la misión naval Aspides de la Unión Europea al estrecho de Ormuz, uno de los pasos marítimos más estratégicos para el comercio mundial de petróleo. En una entrevista concedida al canal alemán ARD, Wadephul sostuvo que la operación europea desplegada actualmente en el Mar Rojo no ha logrado garantizar completamente la seguridad de la navegación comercial.
“La misión que intenta asegurar el paso de los barcos mercantes por el Mar Rojo no ha sido efectiva”, afirmó el ministro. Por ese motivo, señaló que ampliar el mismo sistema al Golfo Pérsico no necesariamente aumentaría la seguridad en la región.

La operación Aspides fue lanzada por la Unión Europea en 2024 con el objetivo de proteger el tráfico marítimo en el Mar Rojo y el Golfo de Adén, zonas que se volvieron extremadamente peligrosas debido a ataques contra buques comerciales.
La misión consiste principalmente en escoltar embarcaciones, vigilar rutas marítimas y neutralizar amenazas como drones o misiles, pero sin realizar operaciones ofensivas. Varios países europeos participan con fragatas, destructores y aeronaves de vigilancia. Sin embargo, desde su creación la operación ha enfrentado limitaciones operativas, ya que la extensión del área marítima a cubrir es enorme y los ataques contra barcos continúan afectando el tráfico internacional.

El debate sobre ampliar la misión surge porque la crisis en Oriente Medio está impactando en otra zona clave: el estrecho de Ormuz, el corredor marítimo que conecta el Golfo Pérsico con el océano Índico.
Por allí circula cerca del 20% del petróleo que se comercializa en el mundo, transportado en grandes petroleros que parten principalmente de Arabia Saudita, Irak, Kuwait, Qatar y los Emiratos Árabes Unidos. Cualquier interrupción en ese paso marítimo puede tener impactos inmediatos en los precios de la energía y en la economía global.
La posibilidad de enviar buques europeos a esa zona genera debate dentro de la Unión Europea. Algunos gobiernos consideran que ampliar la misión sería necesario para proteger el comercio internacional y evitar nuevas disrupciones energéticas. Otros, como Alemania, temen que una mayor presencia militar pueda aumentar el riesgo de una escalada regional.
Berlín insiste en que la prioridad debe ser una solución diplomática que reduzca la tensión en el Golfo, en lugar de multiplicar operaciones navales. Mientras tanto, el futuro de la misión Aspides y su posible expansión sigue siendo objeto de discusión entre los Estados miembros de la Unión Europea.